Justicia y poder judicial

Once años después del caso Ortiz el tribunal de San Luis entra en la recta final del juicio

Tras once años de investigación, el juicio por asociación ilícita que involucra a Alejandra Espinosa, Marcelo Acevedo y María Vázquez ingresó en su tramo decisivo. Este miércoles declararán los principales acusados por la desaparición de Abel Ortiz.

El juicio por asociación ilícita que se sigue en la provincia de San Luis por la desaparición de Abel Ortiz, ocurrida hace once años, atraviesa una semana crucial. Luego de escuchar a los últimos testigos, el Tribunal confirmó que Alejandra Espinosa y Marcelo Acevedo prestarán declaración este miércoles, tras haber postergado su exposición prevista para el martes.

La audiencia de este martes marcó el cierre de la etapa probatoria, con seis testimonios que aportaron elementos sobre los vínculos entre los acusados y las circunstancias que rodearon los hechos investigados. En el banquillo se encuentran Espinosa, una peluquera del barrio Eva Perón, Acevedo, ex policía, y María Vázquez, todos acusados de integrar una organización criminal.

Una de las declaraciones más relevantes fue la de una agente policial que conoció a Espinosa en 2014, cuando trabajaba en la Comisaría 29°. Relató que la mujer la contactó por mensaje de madrugada, horas antes de conocerse la desaparición de Ortiz. “Me resultó extraño que me escribiera, porque no éramos amigas”, dijo ante el Tribunal. La testigo explicó que esa comunicación le generó inconvenientes con sus superiores por la sospecha de que podría estar filtrando información.

Otro testigo, vecino del barrio Eva Perón, reconoció haber conocido a Espinosa y a Vázquez, aunque negó vínculos con Acevedo y Ortiz. Contó que estuvo privado de libertad por causas de robo y violencia de género y afirmó que se desligó de ese entorno años atrás.

También declaró la hija de Espinosa, quien ofreció un relato cargado de tensión emocional. Afirmó que su madre mantuvo una relación conflictiva con Ortiz, marcada por episodios de violencia y un quiebre familiar tras un presunto abuso sexual a su hermano menor, que habría provocado un enfrentamiento con vecinos y el uso de armas de fuego. “No vi a Pochi disparar, pero lo escuché decir ‘yo se la puse’”, sostuvo ante los jueces, en alusión a la noche de los disturbios.

La joven recordó que su madre intentó suicidarse tras separarse de Ortiz, y aseguró que se enteró de la desaparición cuando familiares del hombre fueron a buscarlo a su casa. “Yo no sabía nada, solo escuché que le preguntaban por él y mi mamá les dijo que no lo había visto”, relató.

En otra intervención, una vecina del mismo barrio describió a Espinosa como “una buena persona, querida por todos”, y reconoció haberla ayudado a recolectar firmas para pedir seguridad en la zona. “El barrio era un caos por los robos”, dijo.

Además, una médica generalista confirmó que Espinosa estaba en buen estado de salud física, pese a que manifestaba dolencias en la espalda, y que tiempo atrás había atendido a un joven con una herida de bala. Explicó que, según su experiencia, “una bala puede ingresar en el cuerpo tras rebotar en otra superficie”.

El cierre de la jornada lo protagonizó un testigo jubilado que relató un episodio ocurrido en una parrilla de Sampacho, Córdoba, donde un hombre en estado de ebriedad le contó que había presenciado el traslado de un bulto entre un Renault y una camioneta, acompañado de una escena de violencia. Aunque su memoria estaba afectada por un principio de ACV, el Ministerio Público Fiscal presentó su declaración de 2016, en la que se detallaban esas circunstancias.

Finalmente, la presidenta del Tribunal, Sandra Ehlrich, autorizó la incorporación digital de documentación ofrecida por el Ministerio Público Fiscal, pese a las objeciones de las defensas. Con ello, el proceso judicial entra en su fase final, a la espera de los descargos de los principales acusados.

Te puede interesar