2026-04-22

Política

El Gobierno enfría la relación entre Milei y Macri, pero asegura un acuerdo con el PRO

En la Casa Rosada descartan una recomposición personal entre Javier Milei y Mauricio Macri, aunque anticipan nuevos entendimientos electorales con el PRO. El relanzamiento del partido amarillo y las tensiones internas del oficialismo reordenan el tablero hacia 2027.

El Gobierno nacional da por prácticamente rota la relación política entre Javier Milei y Mauricio Macri, pero al mismo tiempo procura mantener abiertos los canales de entendimiento con el PRO de cara al escenario electoral de 2027. Esa es, al menos, la lectura que domina hoy en la Casa Rosada, donde separan con claridad el vínculo personal entre el Presidente y el exmandatario de la conveniencia táctica de sostener acuerdos con sectores del partido amarillo.

La señal más nítida surgió en las últimas horas, luego de que el jefe del bloque PRO en Diputados, Cristian Ritondo, volviera a plantear públicamente la necesidad de recomponer puentes entre ambos dirigentes. Ritondo insistió en la importancia de una alianza con La Libertad Avanza y ponderó a Diego Santilli como una figura fuerte para la provincia de Buenos Aires, en un mensaje que volvió a exhibir a una parte del macrismo alineada con el armado libertario.

Sin embargo, en Balcarce 50 le bajan el tono a cualquier posibilidad de reconciliación personal entre Milei y Macri. Según reconstruyó Infobae, cerca del Presidente sostienen que el vínculo quedó dañado de manera profunda por los cuestionamientos del exjefe de Estado a Karina Milei y por diferencias estratégicas acumuladas durante el ciclo electoral de 2025. En el oficialismo también leen como un punto de ruptura la resistencia del macrismo a ciertos movimientos internos del Gobierno.

Ese distanciamiento no implica, de todos modos, un cierre total de la negociación política. En la lógica libertaria, el PRO sigue siendo un aliado potencial en territorios clave, aun cuando el mileísmo no contemple ceder la centralidad del proyecto presidencial. La premisa oficial es que cualquier acuerdo futuro deberá reconocer a Milei como indiscutido ordenador del espacio de centroderecha.

Del lado de Macri, la estrategia parece ir en otra dirección. En marzo, el expresidente relanzó al PRO en Parque Norte bajo la consigna de que su partido representa “el próximo paso”. Allí tomó distancia de La Libertad Avanza sin romper del todo con el rumbo general del Gobierno: reivindicó los cambios impulsados por Milei, pero planteó que el PRO no viene a cuestionarlos, sino a completarlos. Ese movimiento buscó revitalizar una identidad propia en medio de la absorción progresiva de dirigentes amarillos por parte del oficialismo.

En las semanas siguientes, Macri profundizó ese intento de reconstrucción partidaria con una gira por el interior y nuevas señales de protagonismo nacional. Infobae reportó que el exmandatario encabezó encuentros en Chaco y Corrientes y mantuvo la narrativa de reposicionar al PRO como una fuerza con volumen propio, incluso con guiños de sectores radicales y con críticas a la improvisación del Gobierno.

Aun así, en la Casa Rosada relativizan la capacidad del macrismo para proyectarse por fuera de una articulación con Milei. La lectura oficial es que el PRO, debilitado tras las elecciones de 2025, difícilmente pueda volver a ser una opción competitiva sin acuerdos con La Libertad Avanza. Por eso, aunque el lazo entre Milei y Macri aparezca desgastado, el oficialismo sigue prestando atención a dirigentes amarillos que se muestran dispuestos a confluir, como Ritondo o Santilli.

El reordenamiento también se cruza con la interna libertaria. Según el mismo informe de Infobae, en el oficialismo ya existe una mesa electoral coordinada por Karina Milei junto a Diego Santilli y Eduardo “Lule” Menem, aunque las definiciones gruesas quedarían para después de julio. En paralelo, en Balcarce 50 también miran con desconfianza la eventual proyección electoral de Victoria Villarruel, aunque le restan autonomía política fuera de la figura presidencial.

Así, el tablero se ordena con una paradoja cada vez más visible: Milei y Macri parecen hoy más lejos en lo personal, pero La Libertad Avanza y el PRO todavía se necesitan en lo electoral. Esa tensión entre ruptura y conveniencia define buena parte de la política opositora no peronista y, de cara a 2027, anticipa una negociación en la que habrá alianzas posibles, aunque ya no quede espacio para una relación idílica entre sus principales jefes.

Te puede interesar