2026-09-03

ALERTA CLIMÁTICA

Impacto en Argentina: El Niño se intensifica y podría ser uno de los más fuertes de la historia

La Organización Meteorológica Mundial advirtió que el fenómeno podría alcanzar una intensidad extraordinaria hacia fin de año y prolongarse hasta febrero de 2027. En Argentina ya se anticipan cambios importantes en el régimen de lluvias.

El fenómeno de El Niño entró en una etapa de fuerte intensificación y las principales agencias meteorológicas internacionales elevaron la alerta por sus posibles efectos durante los próximos meses. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que el episodio podría convertirse en uno de los más intensos registrados y extenderse hasta comienzos de 2027.

La evolución del fenómeno está vinculada con un marcado calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), las temperaturas superficiales del océano ya presentan anomalías superiores a los 2 °C en sectores del Pacífico oriental y existe más de un 90% de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno del hemisferio norte.

La OMM fue todavía más contundente en su última actualización: considera que el fenómeno podría alcanzar su máxima intensidad hacia finales de 2026 y mantenerse, al menos, hasta febrero de 2027. Se trata de un escenario que puede alterar los patrones habituales de precipitaciones y temperaturas en distintas regiones del planeta.

Qué puede pasar en Argentina

Para Argentina, el principal interés está puesto en la evolución de las lluvias. El Servicio Meteorológico Nacional ya confirmó la presencia de El Niño y para el trimestre agosto-septiembre-octubre prevé una probabilidad del 100% de continuidad de la fase cálida.

Los pronósticos estacionales anticipan precipitaciones superiores a las normales en distintas zonas del país, especialmente sobre el norte del Litoral, el oeste de Cuyo, La Pampa, el sudoeste de Buenos Aires y el noreste de la Patagonia.

El fenómeno no significa que vaya a llover de manera extraordinaria en todo el territorio ni que cada tormenta pueda atribuirse directamente a El Niño. Su efecto consiste en modificar los patrones climáticos regionales y aumentar, en determinadas zonas y períodos, la probabilidad de registrar lluvias intensas o eventos meteorológicos extremos.

Los modelos analizados para los próximos meses muestran una señal especialmente marcada sobre el centro y el norte argentino. Algunas proyecciones ubican los mayores excesos de precipitaciones durante la primavera y el comienzo del verano, con especial atención sobre el Litoral y sectores de la región pampeana.

Mendoza y Cuyo, bajo observación

La evolución del fenómeno también genera especial interés en Cuyo. En Mendoza, especialistas y autoridades vienen siguiendo el comportamiento de El Niño ante la posibilidad de que sus efectos se intensifiquen durante la primavera y el verano.

Los pronósticos publicados en las últimas semanas señalan que octubre, noviembre y diciembre podrían concentrar buena parte de los impactos del fenómeno en la región.

En este contexto, el desafío estará puesto en anticiparse a posibles excesos hídricos, tormentas severas, crecidas y otros eventos asociados a cambios en el régimen de precipitaciones.

Un fenómeno que también puede generar extremos

El Niño es un fenómeno natural que aparece de manera irregular cada dos a siete años y se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico tropical. Sin embargo, sus consecuencias no se limitan a esa región: la alteración de la circulación atmosférica puede modificar el clima a miles de kilómetros de distancia.

La intensidad prevista para este episodio genera preocupación porque cuanto más fuerte es El Niño, mayores pueden ser las probabilidades de experimentar patrones climáticos compatibles con el fenómeno, aunque sus efectos concretos siempre dependen de cada región.

La OMM también advirtió que el calentamiento de los océanos provocado por el cambio climático puede potenciar algunos de sus impactos. El organismo señaló que este El Niño podría contribuir, además, a elevar todavía más las temperaturas globales durante 2027.

Para Argentina, los próximos meses serán clave. La combinación entre un El Niño que continúa fortaleciéndose y el inicio de la temporada de lluvias obliga a mantener bajo vigilancia los pronósticos de corto, mediano y largo plazo.

Por ahora, el dato que concentra la atención de los especialistas es contundente: el fenómeno está ganando fuerza y podría alcanzar una intensidad excepcional hacia finales de 2026.

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