Polémica en Nueva York
El olor a marihuana volvió a generar quejas en el US Open y los tenistas apuntaron al público
El olor a marihuana volvió a convertirse en uno de los protagonistas inesperados del US Open. La número uno del mundo, Aryna Sabalenka, interrumpió brevemente su partido de tercera ronda ante Kamilla Rakhimova para advertirle a la jueza de silla que había un fuerte olor a cannabis en el Louis Armstrong Stadium.
La situación ocurrió cuando la bielorrusa ganaba 3-0 en el primer set. Sabalenka dejó caer la pelota antes de sacar y se acercó a la jueza para pedirle que interviniera. El personal del torneo revisó las tribunas, aunque no encontró a ningún espectador fumando ni expulsó a nadie. La tenista finalmente continuó con el partido y se impuso por 6-3 y 6-4.
Después del encuentro, Sabalenka explicó que el olor había sido particularmente intenso y que podía resultar difícil concentrarse mientras competía. El consumo recreativo de marihuana es legal en Nueva York, pero fumar no está permitido dentro del complejo donde se disputa el torneo. Una de las hipótesis es que el olor haya llegado desde el cercano Flushing Meadows-Corona Park, trasladado por el viento.
La queja de Sabalenka se sumó a otras expresiones de malestar de jugadores durante esta edición del torneo. Adrian Mannarino, eliminado en segunda ronda por Alexander Bublik, cuestionó las condiciones que encontró en las canchas y señaló que el ruido, el movimiento permanente de los espectadores y el olor a marihuana estaban modificando el ambiente tradicional del tenis.
El francés también puso el foco en los cambios que permiten una mayor circulación del público durante los partidos. Según su mirada, los espectadores pueden ingresar, salir, hablar y moverse con mayor libertad, algo que considera perjudicial para la concentración de los jugadores. Sus críticas generaron repercusión porque apuntaron no solamente al consumo de cannabis, sino a una transformación más amplia de la experiencia dentro del US Open.
Las molestias por el olor tampoco son nuevas en Flushing Meadows. En los últimos años, distintos tenistas habían señalado el mismo problema, especialmente en las canchas de entrenamiento cercanas al parque. En esta edición, otros jugadores también manifestaron su incomodidad, mientras la organización sostiene que mantiene el predio libre de humo, aunque no puede controlar lo que ocurre fuera de sus instalaciones.
Así, una situación que durante años fue considerada una particularidad del US Open volvió a instalarse en plena competencia. Esta vez, la protesta de una de las principales figuras del circuito y las críticas de varios jugadores reavivaron el debate sobre cuánto puede modificarse la experiencia del público sin afectar la concentración y las condiciones en las que compiten los tenistas.