2026-09-07

Agro

El Niño activa la prevención en el campo de San Luis ante una primavera más lluviosa

El fenómeno se afianza con intensidad fuerte o muy fuerte y el sector rural sigue de cerca su posible impacto en San Luis. La atención está puesta en la cuenca del Morro, los caminos, los cultivos y el riesgo de tormentas intensas.

El campo de San Luis comenzó a prepararse para una primavera marcada por El Niño, aunque por ahora el escenario provincial está lejos de una situación de alarma.

El último informe del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó que las condiciones actuales corresponden a una fase cálida del fenómeno y estimó una probabilidad del 100% de que se mantenga durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre, con una intensidad fuerte o muy fuerte.

La señal es contundente a escala climática, pero no permite trasladar automáticamente sus consecuencias a cada provincia. En San Luis, el comportamiento de las lluvias dependerá también de factores regionales y locales, por lo que productores y organismos públicos mantienen una posición de seguimiento y prevención.

Para el sector agropecuario, el escenario presenta dos caras. Una primavera con mejores precipitaciones podría favorecer los perfiles de humedad y potenciar la producción después de campañas condicionadas por la falta de agua. Pero si esas lluvias llegan en grandes volúmenes y concentradas en períodos cortos, también pueden aparecer anegamientos, erosión, daños en caminos y problemas sanitarios en los cultivos.

La cuenca del Morro, uno de los puntos bajo seguimiento

La principal atención está puesta sobre el este provincial, especialmente en el departamento Pedernera y la cuenca del Morro, una zona que ya atravesó importantes transformaciones hídricas durante las últimas décadas.

Daniel Casella, presidente de la Sociedad Rural Río Quinto, planteó que todavía es necesario mantener cautela.

“Estamos hablando todo de un supuesto. Todavía no hemos tenido precipitaciones, estamos necesitando agua en este momento. Las predicciones indican un caudal mayor al promedio y debemos prestar atención”, señaló.

En esa región, las entidades rurales comenzaron a trabajar junto con San Luis Agua, Vialidad Provincial y productores para anticiparse a posibles inconvenientes.

Entre las principales tareas aparecen la limpieza de canales, el mantenimiento y apertura de cauces y el análisis del comportamiento del Río Nuevo y sus diferentes brazos.

El objetivo es evitar que una eventual sucesión de lluvias intensas encuentre una infraestructura rural sin capacidad de respuesta.

Los caminos aparecen entre las principales preocupaciones. Son vías esenciales para trasladar hacienda, insumos y producción, pero también pueden sufrir rápidamente los efectos de la erosión cuando se registran tormentas fuertes en períodos reducidos.

Pedernera tiene además un peso central dentro de la producción provincial. Según Casella, el departamento concentra cerca de 500 mil cabezas de ganado sobre un rodeo provincial aproximado de 1,4 millones, además de importantes superficies destinadas a soja y maíz.

Más agua puede ser una oportunidad, pero también un riesgo

El presidente de la Sociedad Rural de San Luis, Joaquín Belgrano Rawson, sostuvo que la provincia no aparece, en principio, entre las regiones argentinas expuestas a los impactos más extremos de El Niño.

Las mayores alertas se concentran sobre el Litoral y la Cuenca del Plata, donde históricamente este fenómeno tiene una relación más directa con precipitaciones superiores a los valores normales.

Para San Luis, una mejora en las lluvias incluso podría representar una ventaja productiva.

El problema comienza cuando el agua supera la capacidad de absorción de los suelos o se combina con temperaturas elevadas durante períodos prolongados.

En esos casos aumenta el riesgo de enfermedades foliares y fúngicas. Entre los cuadros que el sector sigue con atención aparecen la roya y distintos hongos capaces de afectar cultivos como soja y maíz.

Eso podría llevar a los productores a reforzar monitoreos, ajustar tratamientos y recurrir a variedades con mayor resistencia durante las siembras previstas para octubre y noviembre.

También existe otro riesgo menos previsible: las tormentas severas.

Granizo y fuertes ráfagas pueden producir pérdidas importantes en cultivos y establecimientos ganaderos aun cuando el balance general de precipitaciones termine siendo favorable.

Las proyecciones nacionales que encendieron las alertas

Una de las señales que despertó la atención del sector fue un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario.

El organismo desarrolló una proyección para la región agrícola núcleo que estima lluvias alrededor de un 30% superiores a lo normal durante octubre, 70% mayores en noviembre y hasta 90% por encima de los registros habituales en diciembre.

Esas cifras, sin embargo, no corresponden específicamente a San Luis.

La propia Bolsa de Comercio aclaró que el modelo fue realizado para la región núcleo y toma como referencia el comportamiento histórico de las precipitaciones, estaciones meteorológicas y distintos modelos climáticos. Por lo tanto, sus porcentajes no deben trasladarse directamente a la provincia.

Lo que sí demuestra el informe es la magnitud potencial del fenómeno y la posibilidad de atravesar una primavera con una frecuencia de lluvias considerablemente superior a la registrada durante años deficitarios.

El Gobierno también prepara medidas

La prevención no se limita al sector privado.

El Gobierno de San Luis comenzó a coordinar acciones mediante el Centro de Operaciones de Emergencia (COE), con participación del Ministerio de Seguridad, San Luis Agua, Defensa Civil, intendentes y bomberos voluntarios.

El encuentro estuvo enfocado en preparar protocolos frente a lluvias abundantes, viento, granizo y otras contingencias asociadas a la temporada húmeda.

Desde San Luis Agua señalaron además que se realizan trabajos preventivos sobre diques y cauces, junto con inversiones en sistemas de monitoreo y pluviógrafos para mejorar la anticipación frente a eventos intensos.

La estrategia provincial apunta a intervenir antes de que aparezcan las emergencias, especialmente sobre cursos de agua, zonas inundables, arbolado e infraestructura sensible.

El desafío para San Luis será encontrar el equilibrio entre dos escenarios. Si las lluvias llegan de manera regular, El Niño puede convertirse en un aliado para la campaña agrícola y ganadera. Si se concentran en tormentas intensas, los beneficios pueden transformarse rápidamente en problemas sobre caminos, cauces, cultivos y establecimientos.

Por ahora, el sector no habla de alarma. Habla de preparación.

Con un El Niño que ya está instalado y con altas probabilidades de intensificarse durante la primavera, el campo puntano mira el cielo, pero también empieza a trabajar sobre el suelo.

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