2026-09-15

Economía

El consumo de carne vacuna cayó 9,5% y los argentinos comen casi 5 kilos menos por año

El promedio por habitante se ubicó en 46 kilos anuales en agosto, según CICCRA. La demanda interna acumula una fuerte caída en 2026, mientras las exportaciones mantienen una tendencia ascendente.

El consumo de carne vacuna volvió a caer en Argentina y alcanzó en agosto uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas. Según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el promedio anual por habitante se ubicó en 46 kilos, un 9,5% menos que un año atrás.

La diferencia equivale a casi cinco kilos menos de carne vacuna por persona en comparación con agosto de 2025. El dato refleja el retroceso sostenido de la demanda interna y confirma una tendencia que se viene profundizando durante 2026.

Durante los primeros ocho meses del año, el abastecimiento del mercado interno cayó 11,3% interanual, de acuerdo con CICCRA. La menor disponibilidad destinada al consumo local se produjo mientras las exportaciones de carne vacuna crecieron, en un escenario en el que el mercado externo gana peso para la industria frigorífica.

El retroceso también se observa en la actividad de los frigoríficos. La producción cayó 6,8% interanual y agosto registró uno de los niveles de faena más bajos de las últimas décadas. El menor volumen producido se suma a una demanda interna que continúa debilitada.

Uno de los factores que ayuda a explicar el cambio en los hábitos de consumo es la evolución de los precios. Los cortes vacunos registraron aumentos superiores a la inflación general durante el último año, lo que llevó a parte de los consumidores a reducir las compras o buscar alternativas dentro de otras carnes.

En ese sentido, el cerdo viene ganando espacio en la mesa de los argentinos. Un informe de FADA había registrado una caída del consumo anual de carne vacuna de 49,5 a 44,5 kilos por habitante, mientras el consumo de carne porcina aumentó 1,5 kilos en el mismo período.

Los números muestran así un cambio en uno de los hábitos alimentarios más tradicionales del país: mientras el consumo de carne vacuna continúa retrocediendo y se mantiene en niveles históricamente bajos, otras opciones ganan participación y el sector exportador adquiere una mayor relevancia dentro de la cadena.

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