Justicia
El crimen a la salida de un boliche en Batán y el pedido para identificar a otro agresor
La investigación por la muerte de Lucas, el hombre de 30 años asesinado a la salida de un boliche en Batán, partido de General Pueyrredón, sumó en las últimas horas un testimonio que podría abrir una nueva línea de análisis. Rocío, pareja de la víctima y testigo de la secuencia, afirmó que en el ataque participaron al menos dos personas y pidió que se incorporen registros fílmicos de cámaras de seguridad para identificar al agresor que, según su versión, inició la golpiza.
El caso tomó fuerte repercusión por un video que circuló en redes sociales, en el que se observa a Lucas indefenso en el piso mientras recibe una patada en la cabeza. Para Rocío, ese golpe final fue determinante y ocurrió cuando ya no había posibilidad de defensa: sostuvo que “no era necesaria la última patada” porque su pareja estaba inconsciente.
De acuerdo con su relato, la pelea se originó en un incidente previo dentro o en las inmediaciones del local bailable, cuando su hija intentó intervenir para defender a una amiga que habría sido agredida por un grupo. En ese contexto, Lucas se interpuso para evitar que la situación escalara y, siempre según el testimonio, recibió un golpe que lo derribó.
La mujer introdujo un punto que, de confirmarse, podría modificar el foco de la causa: aseguró que la persona que tumbó a Lucas con el primer golpe no sería el mismo joven de 18 años que permanece detenido. En esa línea, señaló que quien dio las patadas —incluida la última, captada en video— sería otra persona distinta del primer agresor.
El expediente está a cargo del fiscal Leandro Arévalo, ante quien la familia pretende aportar información adicional. Entre los pedidos, Rocío reclamó que se analicen cámaras de seguridad de la zona, en particular las ubicadas frente al lugar del hecho, para reconstruir con mayor precisión la secuencia completa y determinar responsabilidades.
En paralelo, la testigo cuestionó el accionar de las fuerzas de seguridad y la respuesta sanitaria. Afirmó que había presencia policial en las inmediaciones y que la asistencia médica demoró en llegar, una situación que —según planteó— agravó el cuadro en los minutos posteriores al ataque.
Mientras avanza la pesquisa, la familia insiste en que se profundicen las medidas para identificar a todos los involucrados y evitar que el caso quede reducido a un único imputado. La clave, sostienen, estará en completar la reconstrucción con imágenes de cámaras y testimonios que permitan establecer quiénes participaron y qué rol tuvo cada uno en la agresión fatal.