sábado 12 de septiembre de 2026

Mundial 2026

El clima extremo podría complicar partidos del Mundial en Norteamérica

El calor, la humedad, las tormentas eléctricas y el humo de incendios aparecen como posibles riesgos para el torneo que se jugará en Estados Unidos, Canadá y México entre junio y julio.
Las condiciones meteorológicas extremas podrían afectar el Mundial
Las condiciones meteorológicas extremas podrían afectar el Mundial

Las condiciones meteorológicas extremas podrían convertirse en un factor de preocupación para el próximo Mundial, que se disputará entre el 11 de junio y el 19 de julio en Estados Unidos, Canadá y México.

El torneo se jugará en pleno verano norteamericano, con sedes expuestas a temperaturas elevadas, humedad intensa, tormentas eléctricas y eventuales problemas de calidad del aire por incendios forestales.

Uno de los principales riesgos son las tormentas con actividad eléctrica, frecuentes durante esa época del año en varias regiones de Estados Unidos. En eventos deportivos al aire libre, la presencia de rayos suele obligar a interrumpir la actividad por al menos 30 minutos.

Cada nueva descarga detectada dentro de un radio de seguridad puede extender la demora, lo que abre la posibilidad de partidos suspendidos o retrasados.

El Mundial de Clubes 2025 ya funcionó como antecedente: seis encuentros sufrieron demoras importantes por mal tiempo, una señal que encendió alertas de cara al torneo de selecciones.

A eso se suma el impacto del calor extremo. Un informe elaborado por científicos del clima advirtió que una cuarta parte de los partidos podría verse afectada por temperaturas extenuantes, incluso la final prevista en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.

La FIFA dispondrá pausas de hidratación en cada tiempo para proteger a los futbolistas. Sin embargo, especialistas advierten que algunos jugadores podrían no rendir con la misma intensidad en condiciones de calor y humedad elevados.

El riesgo también alcanza a los hinchas, especialmente en estadios abiertos y durante largas jornadas bajo el sol. El consumo de alcohol, la exposición directa y las enfermedades preexistentes pueden agravar los efectos del calor.

Algunas sedes cuentan con techo, aire acondicionado o ambas condiciones, como Atlanta, Dallas, Houston, Los Ángeles y Vancouver. Pero otros estadios serán a cielo abierto, lo que aumenta la exposición a tormentas y altas temperaturas.

También preocupa la calidad del aire, sobre todo por los incendios forestales que suelen afectar Canadá y California durante el verano. El humo podría generar complicaciones adicionales para deportistas, público y organización.

El escenario climático aparece así como uno de los grandes desafíos logísticos y sanitarios del Mundial. La organización deberá combinar protocolos de seguridad, pausas preventivas y monitoreo permanente para reducir el impacto del tiempo extremo sobre el desarrollo del torneo.