martes 15 de septiembre de 2026

Salud

La triquinosis vuelve a encender alertas por los chacinados caseros en San Luis

Con la llegada del frío aumenta el consumo de embutidos artesanales y productos porcinos elaborados fuera de circuitos habilitados. En lo que va de 2026, la provincia registró alrededor de una docena de casos sospechosos.
Triquinosis en San Luis
Triquinosis en San Luis

La llegada del invierno volvió a encender las alertas sanitarias por la triquinosis en San Luis, una enfermedad que suele reaparecer con mayor frecuencia durante los meses fríos por el aumento del consumo de chacinados caseros y productos porcinos de elaboración artesanal.

La triquinosis se transmite por el consumo de carne de cerdo, jabalí o derivados contaminados con larvas del parásito Trichinella. El riesgo principal aparece cuando los productos son elaborados sin controles bromatológicos o comercializados fuera de los circuitos habilitados.

En la provincia, el panorama de este año generó preocupación. Según informó el jefe del Servicio de Zoonosis del Ministerio de Salud, Horacio Oroná, durante 2026 se registraron aproximadamente 12 casos sospechosos, la mayoría vinculados a un brote detectado en el departamento Junín.

El funcionario aclaró que la confirmación definitiva depende del Instituto Malbrán, en Buenos Aires. “De todo el brote que hemos tenido, solamente ha confirmado un solo caso”, señaló.

Sin embargo, el abordaje sanitario no espera el resultado final del laboratorio cuando existen síntomas compatibles, antecedentes de consumo de chacinados y parámetros clínicos característicos. En esos casos, los médicos inician el tratamiento de inmediato.

“El médico ya lo asume como triquinosis, no espera que esté el análisis positivo”, explicó Oroná.

La detección de los casos tuvo como uno de sus puntos de atención a la Villa de Merlo. El Hospital Madre Catalina Rodríguez informó la asistencia de pacientes con diagnóstico probable y confirmado, vinculados al consumo de chorizos, bondiola y jamón adquiridos en un comercio de La Punilla.

El primer caso correspondió a una persona de Tilisarao y luego se sumaron integrantes de una familia merlina que habían consumido productos del mismo origen. A partir de esa situación, se activó un operativo conjunto entre Zoonosis, Bromatología, el Ministerio de Salud y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria.

Para las autoridades sanitarias, hay zonas donde el parásito muestra una circulación sostenida. Oroná mencionó especialmente a La Punilla, el departamento Junín, Villa Mercedes y Justo Daract como sectores donde es posible que vuelvan a aparecer casos.

Una de las mayores dificultades para prevenir la enfermedad es que los animales infectados no presentan síntomas visibles. Además, la carne contaminada no cambia de aspecto, olor ni sabor, por lo que el consumidor no puede detectar el riesgo a simple vista.

Por eso, la principal barrera de prevención está en el origen del producto. Las autoridades recomiendan comprar únicamente alimentos con rotulación, elaborados en establecimientos habilitados y con identificación clara del productor.

“Debe tener rotulación para verificar quién lo fabricó y si está autorizado”, remarcó Oroná.

La advertencia coincide con las recomendaciones del Senasa, que insistió en la necesidad de evitar productos de procedencia desconocida y cocinar completamente la carne de cerdo hasta superar los 70 grados.

El problema suele concentrarse en elaboraciones caseras que luego se venden de manera informal. Según explicó el especialista, no se trata de demonizar la producción artesanal, sino de advertir sobre la falta de análisis previos en la carne utilizada.

“Mucha gente faena un cerdo en el campo y prepara salamines, bondiolas, jamones o chorizos para regalar o consumir en familia. El problema es que el animal puede estar infectado y no presentar ningún síntoma”, señaló.

El procedimiento preventivo es simple: consiste en extraer pequeñas muestras de distintos músculos del animal y enviarlas a laboratorios habilitados para determinar si existe presencia del parásito.

“Con un simple análisis se puede saber si el cerdo está infectado o no. Esa es la principal recomendación para quienes elaboran chacinados caseros”, puntualizó Oroná.

También advirtió sobre el consumo de carne de jabalí, una fuente de contagio que creció en los últimos años. Aunque muchas personas creen que los animales silvestres no se enferman, el especialista sostuvo que hoy el jabalí representa un riesgo tan alto como el cerdo doméstico.

Desde Salud recordaron que la triquinosis es una enfermedad de notificación obligatoria. Ante la sospecha de un caso, el médico debe informar de inmediato al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud, lo que permite iniciar una investigación epidemiológica para rastrear el origen del alimento y evitar nuevos contagios.

Los síntomas más frecuentes son fiebre, dolores musculares, inflamación de párpados, malestar general, diarrea, vómitos y dolor abdominal. La recomendación es consultar de inmediato si aparecen estas señales, especialmente cuando hubo consumo reciente de carne de cerdo, jabalí o embutidos artesanales.

Con el avance del invierno y el aumento del consumo de chacinados, las autoridades insisten en una consigna central: comprar productos habilitados, exigir rotulación, evitar alimentos de origen desconocido y analizar la carne antes de cualquier elaboración casera.

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