Salud
El frío en San Luis puede afectar el ánimo y encender señales de alerta
El frío intenso, los días grises y la reducción de actividades al aire libre pueden impactar en el estado de ánimo, especialmente cuando las bajas temperaturas se sostienen durante varios días.
En San Luis, la ola polar que atraviesa la provincia trajo jornadas con escasa luz solar, heladas, encierro y hasta nevadas en distintos puntos. Ese escenario, habitual en pleno invierno, puede generar cansancio, tristeza, aislamiento o falta de motivación.
La psicóloga, psiquiatra y subjefa del Servicio de Salud Mental del Hospital Central “Dr. Ramón Carrillo”, Rebecca Petrocelli, explicó que el invierno no provoca por sí solo un trastorno de salud mental, pero sí puede profundizar cuadros preexistentes.
Según señaló, muchas personas dejan de realizar actividades que funcionaban como sostén emocional, ya sea porque el clima limita las salidas, porque se enferman o porque deben permanecer en reposo.
“Cuando el clima está feo, los pacientes faltan a sus consultas”, advirtió la especialista, al remarcar que la interrupción de tratamientos o rutinas también puede influir en el bienestar emocional.
Petrocelli indicó además que el aislamiento puede afectar con mayor fuerza a personas con consumos problemáticos.
“Con el frío, los pacientes se recluyen y comienzan a ingerir más alcohol u otras sustancias. Es más notorio que, si están encerrados, aumenta el deseo de volver a prácticas nocivas”, sostuvo.
La especialista aclaró que no toda tristeza o desánimo durante el invierno debe interpretarse como depresión. En muchos casos, se trata de reacciones anímicas vinculadas a la disminución del contacto social, la falta de sol y el cambio de hábitos.
“Esos son más bien síntomas anímicos reactivos que se pueden manejar desde el hogar, buscando motivación o actividades que se puedan hacer en interiores”, explicó.
También remarcó que la virtualidad puede ayudar a combatir la soledad, ya que la interacción social cumple un rol importante en el estado emocional.
Entre las recomendaciones para atravesar los días fríos, la especialista mencionó sostener una alimentación equilibrada, mantener una buena hidratación y evitar que la dieta se limite solo a comidas hipercalóricas o infusiones.
Aunque en invierno suele aumentar el consumo de platos más pesados, también es importante incorporar frutas, verduras y agua durante el día.
La exposición a la luz natural es otro punto clave. Cuando el frío lo permita, Petrocelli sugirió salir al patio, caminar unos minutos o ubicarse cerca de una ventana con sol.
“Cuando hace frío, pero hay sol, salir al patio o ponerse cerca de una ventana al menos diez minutos también es importante, porque la vitamina D es necesaria y, si baja, puede influir en los cambios de ánimo”, indicó.
La actividad física también aparece como una herramienta central. La recomendación es hacer ejercicio en los horarios más templados del día o, si no es posible salir, realizar rutinas dentro del hogar.
El movimiento ayuda al bienestar general y favorece la liberación de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, vinculados con la sensación de placer y bienestar.
La especialista también pidió no patologizar todas las emociones. Sentirse triste, desganado o sensible después de una mala noche de sueño, una jornada fría o varios días de encierro puede formar parte de una respuesta normal.
“Hay días en los que no vamos a estar bien y está bien no estar bien”, expresó.
La señal de alerta aparece cuando el malestar se sostiene en el tiempo y empieza a interferir con la vida cotidiana.
Petrocelli recomendó consultar con un profesional si la tristeza se prolonga durante semanas, si desaparecen las ganas de realizar actividades habituales, si se pierde el disfrute por cosas que antes generaban placer o si aparecen alteraciones importantes del sueño o del apetito.
También deben tomarse como señales de atención las dificultades para cumplir con el trabajo, los cambios bruscos de conducta, la agresividad o situaciones de violencia.
“Si un día uno está triste, llora y después se le pasa, eso forma parte de la vida. Lo que debe llamar la atención es cuando uno empieza a registrar que eso va un poquito más allá”, concluyó.
En un invierno marcado por temperaturas extremas, el cuidado de la salud mental también forma parte de la prevención. Mantener rutinas, sostener vínculos y pedir ayuda a tiempo puede hacer la diferencia entre un bajón pasajero y un cuadro que requiere acompañamiento profesional.