Malvinas
Los veteranos de San Luis le pidieron a la Selección que deje todo ante Inglaterra
A pocas horas de la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra, dos veteranos de Malvinas de San Luis expresaron su apoyo a la Selección y dejaron un pedido contundente: “Queremos que les ganen, que pongan todo”.
Ofaldo Lucero y Juan Carlos Arzamendia compartieron sus expectativas desde el Centro de Veteranos “2 de Abril”, en la ciudad de San Luis. Ambos coincidieron en que vivirán el encuentro con la misma pasión que cualquier hincha, aunque remarcaron que el fútbol no debe confundirse con la guerra ni convertirse en una revancha histórica.
Detrás de ellos, un cuadro del cementerio de Darwin recuerda a los argentinos que permanecen sepultados en las Islas Malvinas. Esa imagen acompañó una conversación atravesada por la memoria, el reclamo de soberanía y las historias personales de quienes participaron del conflicto de 1982.
“Hoy estamos acá y podemos contar la historia, pero la memoria de nuestros hermanos que custodian las Malvinas siempre está presente”, sostuvo Lucero. El veterano tenía 20 años cuando fue destinado al buque polar ARA Bahía Paraíso, que asistió a sobrevivientes y recuperó cuerpos después del hundimiento del crucero General Belgrano.
Lucero aseguró que desea una victoria argentina y recordó especialmente los dos goles de Diego Maradona contra Inglaterra en el Mundial de México 1986. Para el excombatiente, aquel partido quedó grabado en la memoria colectiva de los veteranos y de buena parte de la sociedad argentina.
Arzamendia compartió esa mirada, aunque insistió en que el encuentro del miércoles será solamente una competencia deportiva.
“No es una guerra ni nada por el estilo. Es un partido más del Mundial. Más allá de que sean los ingleses y de lo que sucedió con Malvinas, creo que Diego ya nos vengó en el 86”, afirmó.
Juan Carlos tenía 18 años cuando comenzó la guerra y permaneció 74 días en una trinchera de las islas. Este miércoles verá el partido con su familia y mantendrá la misma cábala de los encuentros anteriores. Si Argentina gana, espera salir a festejar junto con sus nietos.
Lucero también seguirá el encuentro acompañado por sus seres queridos, con su remera de excombatiente y una bandera argentina. “Ganemos o perdamos, hay que morir con las botas puestas”, expresó al sintetizar lo que espera del equipo.
Ambos veteranos consideran que los cánticos vinculados con Malvinas forman parte del folclore futbolero y pueden contribuir a mantener vigente la causa, siempre que no se transformen en expresiones de odio o violencia.
Lucero sostuvo que esas canciones transmiten el legado de los combatientes a través de la música, la cultura y la educación. Arzamendia recordó especialmente la repercusión de “Muchachos”, la canción que acompañó a la Selección durante el Mundial de Qatar 2022.
Tras aquel torneo, su hija le regaló una torta de cumpleaños con una frase que lo emocionó: “Mi papá es un pibe de Malvinas”.
Aunque esa expresión se popularizó durante los últimos años, Lucero aclaró que no se siente identificado por completo con esa definición. Para él, los jóvenes enviados a las islas estaban cumpliendo con el deber de defender a la patria.
“En aquel tiempo le tocó a la juventud defenderla”, afirmó.
El reclamo por la vía diplomática
Los dos excombatientes coincidieron en que el reclamo argentino sobre las Islas Malvinas debe continuar a través de la diplomacia, el derecho internacional y las acciones institucionales.
Consideraron que el partido contra Inglaterra puede convertirse en una oportunidad para mantener viva la memoria, pero rechazaron cualquier intento de presentar el encuentro como una continuación simbólica del conflicto bélico.
Con esa mirada, Lucero volvió a dirigirse al plantel argentino: “Queremos que les ganen, que pongan todo. Yo quiero que gane Argentina 4 a 0, pero no podemos pedirle más a nuestro equipo y a Scaloni. Hay que reconocer todo lo que han hecho, más allá de los resultados”.
Luego se animó a pronosticar un triunfo por 2 a 0, con goles de Julián Álvarez y Lionel Messi. Arzamendia imaginó un 3 a 1, con tantos de los mismos jugadores y otro de Lautaro Martínez.
“Si Messi hace un gol similar al de Diego sería una alegría enorme para todos los argentinos. En estos momentos difíciles, algo así levantaría mucho el ánimo del país”, expresó Lucero.
Dos historias atravesadas por la guerra
Ofaldo y Juan Carlos se cruzaron al finalizar el conflicto, aunque entonces no llegaron a reconocerse. Tras la rendición argentina, Arzamendia fue tomado prisionero por las fuerzas británicas y luego trasladado al Bahía Paraíso, donde prestaba servicio Lucero, para regresar al continente.
Arzamendia llegó a Malvinas el 8 de abril de 1982. Junto con otros soldados caminó desde el aeropuerto hasta la posición asignada y cavó un pozo de zorro que se convertiría en su refugio durante gran parte de la guerra.
El 1° de mayo vivió el inicio de los bombardeos británicos sobre el aeropuerto. “Ahí nos dimos cuenta de que realmente estábamos en una guerra. No era que íbamos solamente a cuidar el terreno”, recordó.
Después de la rendición, permaneció tres días como prisionero en el aeropuerto, rodeado de bombas sin explotar. Más tarde fue trasladado al Bahía Paraíso, convertido entonces en buque hospital.
“Estuve 74 días sin bañarme porque no había infraestructura. Cuando sentimos el agua caliente y pudimos comer fue una sensación increíble”, relató.
Lucero, por su parte, llevaba cuatro años en la Armada Argentina cuando recibió la orden de dirigirse hacia Ushuaia. La tripulación del Bahía Paraíso participó inicialmente en la operación sobre las Islas Georgias del Sur y luego fue destinada a tareas sanitarias y de rescate.
Uno de los momentos más difíciles fue la búsqueda de sobrevivientes del General Belgrano, hundido por un submarino británico fuera de la zona de exclusión.
“Fue un trabajo muy duro, de tres o cuatro días, con olas de 13 o 14 metros”, señaló. Durante esa operación lograron rescatar sobrevivientes y recuperaron los cuerpos de 27 argentinos fallecidos.
El Bahía Paraíso atendió tanto a soldados argentinos como británicos bajo su condición de buque hospital. Había sido pintado de blanco para cumplir con las normas internacionales y funcionó como una embarcación neutral durante las tareas de asistencia.
Más de cuatro décadas después, Lucero y Arzamendia mantienen vivo el recuerdo de sus compañeros y el reclamo de soberanía. Este miércoles alentarán a la Selección, pero sin perder de vista una causa que trasciende cualquier resultado deportivo.
“Quizás no lleguemos nosotros a verlo, pero esperamos que algún día vuelva a flamear nuestra bandera celeste y blanca en las Islas Malvinas”, concluyó Lucero.