Educación
Más de 2.000 sanluiseños retomaron el secundario en las escuelas para adultos
Más de 2.000 personas buscan completar sus estudios secundarios en las Escuelas Públicas Digitales para Adultos de San Luis, una modalidad que permite retomar la formación mediante un sistema semipresencial.
Actualmente, las EPDA cuentan con una matrícula de 2.025 estudiantes distribuidos en más de 60 sedes de toda la provincia. De ese total, 513 se incorporaron durante 2026 y 278 se encuentran en condiciones de finalizar sus estudios.
La mayoría de los alumnos tiene entre 35 y 45 años, aunque también concurren personas de mayor edad y jóvenes de entre 19 y 23 años que abandonaron recientemente la escuela secundaria.
El director de Capacitación y Enseñanza Escolar de la Universidad de La Punta, Luciano Páez, destacó que la matrícula mantiene una tendencia creciente.
“La gente quiere finalizar sus estudios para acceder a mejores oportunidades laborales”, explicó el funcionario.
Las escuelas dependen de la Universidad de La Punta y están destinadas a mayores de 18 años. El cursado combina clases presenciales y actividades virtuales, con turnos durante la mañana, la siesta y la tarde-noche.
La carga horaria es de 12 horas semanales y puede distribuirse en dos jornadas de seis horas o tres encuentros de cuatro, de acuerdo con la organización de cada sede.
Casi la mitad cursa los últimos años
La matrícula está dividida en cuatro trayectos según los estudios pendientes de cada alumno.
El 40,6% cursa el tercer trayecto, equivalente a quinto y sexto año del secundario. Otro 34% integra el segundo nivel, destinado a quienes adeudan contenidos desde tercero o cuarto año.
El 23,8% realiza el primer trayecto para avanzar en la finalización del nivel medio, mientras que el 1,6% restante se encuentra en una instancia de articulación para completar estudios primarios pendientes.
Según Páez, la mayor parte de las interrupciones escolares se produce durante los últimos años del secundario, cuando comienzan a pesar las responsabilidades laborales, familiares y económicas.
“La necesidad de ayudar a la familia, la falta de interés, la paternidad joven o la falta de acompañamiento de padres y tutores son algunos de los factores”, señaló.
Durante 2026 se registraron 401 bajas, equivalentes al 16,5% de la matrícula. Sin embargo, desde la institución aclararon que muchas de esas interrupciones no son definitivas, debido a que los estudiantes suelen reincorporarse meses después o al año siguiente.
El equipo educativo realiza un seguimiento de cada caso para conocer las razones del alejamiento y buscar alternativas que permitan sostener el cursado.
“No los dejamos solos. Tratamos de ver en qué instancia quedaron y qué posibilidades existen para que continúen”, aseguró Páez.
Entre los casos más frecuentes aparecen alumnas que concurren junto a sus hijos y trabajadores con dificultades para cumplir horarios regulares. Frente a esas situaciones, las escuelas adaptan el acompañamiento y, cuando es posible, facilitan dispositivos o herramientas para continuar las actividades.
Una deuda educativa nacional
La situación de San Luis se inscribe en una problemática extendida en todo el país. Un informe de Argentinos por la Educación indicó que el 74,6% de los jóvenes de entre 19 y 24 años completó el secundario.
El porcentaje representa una mejora de 12,7 puntos durante la última década, aunque todavía deja a una parte considerable de la población sin finalizar el nivel medio en la edad prevista.
El estudio también identificó importantes desigualdades. Las mujeres presentan una tasa de egreso ocho puntos superior a la de los hombres, mientras que la situación económica continúa siendo el principal factor de diferencia.
Entre los jóvenes pertenecientes al sector de menores ingresos, seis de cada diez completan el secundario. En los hogares con mayores recursos, la proporción asciende a nueve de cada diez.
En ese contexto, las escuelas para adultos cumplen un papel central para quienes necesitan recuperar una etapa educativa postergada. El crecimiento de la matrícula en San Luis muestra que, aun después de varios años, miles de personas continúan buscando una segunda oportunidad para terminar sus estudios y mejorar sus posibilidades laborales.