sábado 17 de octubre de 2026

CRISIS ECONÓMICA

Cumpleaños infantiles en crisis: las reservas en peloteros cayeron un 40% y los precios se dispararon

Los salones de fiestas infantiles atraviesan una fuerte caída de la actividad por la pérdida del poder adquisitivo y el aumento de los costos. En Buenos Aires, organizar un cumpleaños puede costar hasta $690.000. Las familias buscan alternativas más económicas y los comerciantes advierten sobre posibles cierres.

La crisis del consumo también llegó a los festejos infantiles. Lo que durante años fue una celebración habitual para muchas familias argentinas se convirtió en un gasto cada vez más difícil de afrontar. Los peloteros y salones de cumpleaños registran una caída promedio del 40% en las reservas respecto del año pasado, mientras sus propietarios intentan sostener los negocios frente al aumento de los costos.

Según un relevamiento difundido por la Agencia Noticias Argentinas, la combinación de alquileres comerciales, tarifas de servicios públicos e insumos más caros está poniendo en riesgo la continuidad de numerosos establecimientos.

El escenario se refleja especialmente en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, donde los precios de los festejos infantiles alcanzan cifras que obligan a muchas familias a modificar sus planes.

Cuánto cuesta festejar un cumpleaños infantil

Organizar una fiesta en un pelotero puede representar una inversión considerable para una familia.

En barrios porteños como Caballito, Palermo y Belgrano, un cumpleaños infantil estándar cuesta entre $450.000 y $690.000, según el día, el horario y los servicios contratados.

Los paquetes suelen incluir el uso de las instalaciones, la coordinación de juegos y un servicio básico de comida para los chicos.

Algunos establecimientos ofrecen alternativas más económicas para atraer clientes. Un salón relevado por Noticias Argentinas, por ejemplo, promociona un servicio integral por $489.000.

Sin embargo, los comerciantes aseguran que la reducción de precios y las promociones no siempre alcanzan para recuperar las reservas.

Los comerciantes advierten que podrían cerrar

El panorama genera preocupación entre los propietarios de salones infantiles, que aseguran atravesar uno de los períodos más difíciles desde la pandemia.

Luciano, dueño de un establecimiento ubicado en el barrio porteño de Almagro, reconoció que evalúa cerrar definitivamente a fin de año.

El comerciante explicó que mantiene congelados los precios desde hace aproximadamente doce meses, pero aun así no consigue recuperar la cantidad de clientes necesaria para sostener el negocio.

Una situación similar atraviesa Gonzalo, administrador de un pelotero en Parque Chacabuco.

Según relató, el establecimiento fue durante años la principal fuente de ingresos de su familia, pero actualmente dejó de ser suficiente para cubrir sus necesidades económicas.

El problema no es la falta de consultas, sino la dificultad para concretar las contrataciones. Muchas familias averiguan precios, comparan presupuestos y finalmente desisten de realizar el festejo en un salón.

Cumpleaños compartidos y menos servicios para reducir gastos

Frente a la caída de la demanda, los salones comenzaron a modificar sus propuestas comerciales.

Una de las alternativas que más se extendió es la organización de cumpleaños compartidos, en los que dos, tres o hasta cuatro compañeros de escuela celebran juntos y sus familias dividen los gastos.

Aunque algunos establecimientos aplican recargos por esta modalidad, el costo individual puede resultar considerablemente menor que el de una fiesta exclusiva.

También se redujeron servicios que anteriormente estaban incluidos en los paquetes.

El catering para adultos y la cafetería libre dejaron de ser habituales en muchos salones. En su lugar, algunos permiten que los invitados lleven sus propios termos y que cada persona pague las bebidas o consumiciones adicionales.

Estas modificaciones buscan ofrecer opciones más accesibles sin incrementar los costos de funcionamiento.

Las plazas y los parques ganan terreno como alternativa

La necesidad de ahorrar también está cambiando las costumbres de las familias.

Cada vez más padres optan por organizar los cumpleaños en plazas, parques o espacios públicos, donde pueden llevar tortas caseras, preparar juegos y compartir una merienda sin afrontar el alquiler de un salón.

Otra alternativa consiste en contratar animadores independientes, cuyo servicio suele representar una parte del costo de un festejo tradicional.

Las celebraciones al aire libre permiten reducir gastos y mantener el encuentro con amigos y familiares, aunque dependen de las condiciones climáticas y de la disponibilidad de espacios adecuados.

Un sector que enfrenta la caída del consumo y el aumento de costos

La situación de los peloteros refleja las dificultades que atraviesan distintos servicios vinculados con el consumo familiar.

Por un lado, los establecimientos deben afrontar gastos fijos elevados, como alquileres, electricidad, mantenimiento, personal y reposición de materiales.

Por otro, las familias reorganizan sus presupuestos y priorizan los gastos esenciales, lo que reduce la demanda de actividades recreativas y celebraciones.

Los empresarios del sector advierten que, si las reservas no se recuperan, más establecimientos podrían dejar de funcionar durante los próximos meses.

 

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