2026-04-20

Educación

Expertos advierten que la violencia en las escuelas también se alimenta del clima político

En medio de una ola de amenazas de tiroteos escolares en todo el país, especialistas alertan por el impacto de los discursos violentos, las redes sociales y la falta de contención estructural para adolescentes en situación de riesgo.

La creciente cantidad de amenazas de tiroteos y ataques en escuelas encendió una alarma nacional y abrió un debate que excede lo estrictamente educativo. En los últimos días se multiplicaron las denuncias, hubo adolescentes imputados o demorados y el tema llegó incluso al Consejo Federal de Educación, donde los ministros del área analizaron la situación el pasado 16 de abril.

En ese contexto, el abogado y psicólogo Nicolás Papalia advirtió que la violencia que hoy se expresa en el ámbito escolar no surgió de un día para otro, sino que responde a un proceso social de larga data que se fue agravando en los últimos años. Según planteó, los hechos recientes ayudaron a visibilizar una problemática que ya venía creciendo, marcada por mayores niveles de hostilidad, agresión entre pares y bullying.

Para el especialista, uno de los puntos más delicados es el modo en que la violencia se naturaliza en la vida pública. En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, sostuvo que hoy existe un corrimiento en los límites éticos con los que las personas se vinculan entre sí, y consideró que desde sectores de poder la hostilidad no solo se volvió cotidiana, sino que en algunos casos aparece legitimada como herramienta de construcción política.

Papalia planteó que ese clima no queda encapsulado en el discurso público, sino que baja a la vida diaria y termina impactando también en los jóvenes. Desde esa mirada, los adolescentes no están aislados de la sociedad que habitan, sino que reproducen muchas veces las formas de agresión, descalificación y violencia que observan en los adultos, tanto en la política como en otros ámbitos de la vida pública.

A ese escenario se suma otro factor central: el peso de las redes sociales y de la vida digital en la construcción de la subjetividad de las nuevas generaciones. El especialista remarcó que los llamados nativos digitales crecieron con las pantallas como forma dominante de interacción y que, en muchos casos, eso debilitó herramientas para afrontar conflictos en el plano real. En esa frontera cada vez más difusa entre lo virtual y lo concreto, la agresividad puede aparecer como una respuesta posible.

Sin embargo, Papalia aclaró que no todos los casos responden a una única causa. Señaló que detrás de cada episodio conviven historias familiares, situaciones personales, problemas de salud mental, ansiedad, დეპresión y contextos sociales complejos. Por eso, advirtió que no alcanza con explicaciones lineales ni con respuestas aisladas, y reclamó una mirada integral para abordar el problema.

En ese sentido, insistió en la necesidad de escuchar a los chicos, ofrecerles espacios reales de contención y no descargar toda la responsabilidad sobre las escuelas. Afirmó que las instituciones educativas deben contar con equipos capacitados e interdisciplinarios, pero subrayó que el problema es mucho más amplio y requiere políticas públicas sostenidas, con recursos, formación docente, regulación del acceso a contenidos digitales y una estrategia seria de salud mental para niños y adolescentes.

La preocupación por la violencia escolar ya dejó de ser un tema periférico. Las amenazas recientes expusieron con crudeza una trama más profunda, donde se mezclan discursos públicos cada vez más agresivos, vínculos sociales deteriorados, fragilidad emocional y una fuerte ausencia de herramientas preventivas. En ese escenario, el desafío no pasa solo por reaccionar ante cada caso, sino por entender qué tipo de sociedad están aprendiendo a habitar los más jóvenes.

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