2026-04-30

Judiciales

El policía acusado declaró, negó una golpiza y seguirá detenido en su casa

Matías Raúl Escudero habló por primera vez ante la Justicia y sostuvo que actuó en cumplimiento de su deber durante un procedimiento en el barrio 292 Viviendas. El juez mantuvo la prisión preventiva por 90 días, pero bajo modalidad domiciliaria.

La causa por la presunta agresión a Brian Arévalo en el barrio 292 Viviendas de la ciudad de San Luis sumó este miércoles un capítulo clave: declaró por primera vez el policía imputado, Matías Raúl Escudero, quien negó haber participado de una golpiza y defendió su actuación durante el operativo.

El efectivo está acusado de lesiones graves agravadas por su condición de funcionario público, en concurso ideal con abuso de autoridad y apremios ilegales. La investigación también podría derivar en nuevas imputaciones contra otros policías que intervinieron aquella noche.

Tras la audiencia, el juez de Garantías N° 3, Marcos Flores Leyes, resolvió mantener la prisión preventiva por 90 días, aunque bajo modalidad domiciliaria. De esta manera, Escudero dejó el Servicio Penitenciario Provincial, donde permanecía alojado desde su imputación.

Durante su declaración, el agente reconstruyó el procedimiento y sostuvo que todo comenzó cerca de las 20:40, cuando acudieron al barrio tras un aviso radial por el robo de una bicicleta. Según relató, patrullaban en motocicletas por pasillos internos y sectores del vecindario cuando se produjo el cruce con Arévalo.

Escudero afirmó que la situación se inició con insultos por parte del denunciante y que intentaron dialogar con él. “Recibimos insultos todos los días. Si nos bajáramos a pelear cada vez, no quedaría policía”, planteó ante el tribunal.

Según su versión, el hombre mantuvo una actitud hostil, se negó a colaborar y no quiso identificarse. En ese contexto, explicó que intentó realizar un control preventivo, al que definió como un palpado superficial y no como una requisa formal.

El policía reconoció que hubo contacto físico, pero negó una agresión coordinada. “Yo no digo que no lancé un golpe de puño… yo largo un manotazo. No sé si fue con mano abierta o cerrada”, sostuvo. Aclaró que reaccionó después de recibir un codazo en el rostro que lo desestabilizó.

También rechazó la versión de que varios efectivos golpearon a Arévalo al mismo tiempo. “Es mentira que cuatro o cinco policías le pegaron al mismo tiempo”, afirmó, al cuestionar la reconstrucción sostenida por la fiscal Débora Roy Gitto y la querella.

En distintos tramos de su declaración, Escudero insistió en que actuó dentro del marco legal del accionar policial y en una zona que describió como compleja para los procedimientos. Sostuvo que los efectivos suelen ser agredidos y que, en esas situaciones, deben tomar decisiones rápidas para evitar que el conflicto escale.

“Soy un ser humano también. Antes de ser policía, soy un ser humano”, expresó, al intentar explicar su reacción en medio del forcejeo.

El imputado también planteó que las lesiones denunciadas no se corresponden con la acción que reconoce haber realizado. Incluso sugirió que algunas heridas podrían haberse producido durante la caída o por golpes contra la motocicleta en medio del forcejeo.

En otro pasaje, cuestionó la hipótesis fiscal y pidió que se analice el contexto completo del procedimiento. “Yo no sé por qué la fiscal está diciendo que le pegamos de manera salvaje. Yo no entiendo la fiscal. ¿Por qué de esta manera ha destrozado mi vida?”, dijo.

El momento más fuerte de la declaración llegó cuando habló del impacto personal y familiar de la causa. “Me destrozó mi vida, me destrozó mi familia. Yo no soy un delincuente”, afirmó. También contó que atraviesa la situación con asistencia psicológica y que nunca imaginó verse en esa posición.

Escudero vinculó su cambio de situación con la protesta que encabezó su esposa frente a Tribunales, donde llegó a encadenarse para pedir su liberación. “Si mi señora no hacía lo que hizo, yo seguía preso”, sostuvo.

“Somos auxiliares de la Justicia, no delincuentes”, remarcó el efectivo, quien advirtió que el proceso podría afectar su continuidad laboral dentro de la fuerza.

La causa continuará con nuevas medidas de prueba mientras el imputado cumple la preventiva en su domicilio. Para la Fiscalía, la acusación se sostiene en la gravedad de las lesiones y en el accionar atribuido al personal policial. Para la defensa, en cambio, el caso debe ser revisado desde el contexto del procedimiento y no como una golpiza planificada.

La investigación queda ahora en una etapa sensible: deberá determinar si la fuerza utilizada fue parte de una intervención policial legítima o si constituyó un exceso penalmente reprochable.

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