2026-07-23

Ciencia

Los científicos vinculan el misterioso zumbido con una forma de tinnitus

Un estudio realizado con 28 personas determinó que la mayoría no tenía una sensibilidad auditiva excepcional. Los investigadores creen que muchos casos podrían originarse dentro del propio sistema auditivo, aunque no descartan fuentes externas.

El misterioso zumbido de baja frecuencia que algunas personas aseguran escuchar sin encontrar una fuente visible podría tener una explicación dentro del propio sistema auditivo. Una nueva investigación lo relacionó, en gran parte de los casos, con una forma de tinnitus subjetivo.

El fenómeno, conocido internacionalmente como “El Zumbido”, suele describirse como un ruido profundo, persistente y similar al producido por un motor distante. Se percibe principalmente durante la noche o en lugares cerrados y silenciosos, mientras que otras personas ubicadas en el mismo ambiente pueden no escuchar nada.

Un equipo encabezado por Markus Drexl, profesor de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, estudió a 28 personas en Alemania que afirmaban percibir este sonido inexplicable. Los participantes señalaron una frecuencia promedio cercana a los 50 hercios.

Los científicos analizaron primero si los afectados tenían una capacidad extraordinaria para detectar sonidos graves provenientes del ambiente. Sin embargo, salvo algunas excepciones, la mayoría no presentó umbrales auditivos significativamente mejores que los grupos de control.

Ese resultado debilitó la hipótesis de que todas las personas perciben una fuente física externa que permanece fuera del alcance auditivo del resto de la población.

La segunda posibilidad examinada fue que el ruido surgiera dentro del oído o del sistema nervioso. La cóclea puede generar naturalmente sonidos débiles, conocidos como emisiones otoacústicas, que en determinadas personas llegan a ser percibidos.

No obstante, los investigadores consideran que la explicación más probable para buena parte de los casos es el tinnitus subjetivo de baja frecuencia. Esta condición provoca la percepción de un sonido sin que exista necesariamente una fuente acústica externa que pueda medirse.

El estudio no concluyó que todos los reportes tengan el mismo origen. Algunos afectados podrían poseer una sensibilidad particularmente elevada a frecuencias muy específicas, mientras que otros quizá estén expuestos a ruidos industriales, infraestructura o fenómenos naturales difíciles de localizar.

Las ondas de baja frecuencia pueden recorrer grandes distancias y atravesar estructuras, lo que complica la identificación del punto donde se originan. Por ese motivo, los científicos no descartaron completamente las fuentes ambientales.

Los primeros reportes masivos del fenómeno surgieron durante la década de 1970 en Bristol, Inglaterra. Más tarde aparecieron casos en otras ciudades británicas y en países como Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Noruega.

La investigación ofrece una de las explicaciones más sólidas hasta el momento, aunque todavía no representa una solución médica definitiva. Los especialistas sostienen que será necesario profundizar los estudios sobre la manera en que el oído y el cerebro procesan las frecuencias graves y el infrasonido.

El próximo desafío será diferenciar con mayor precisión los casos provocados por estímulos externos de aquellos vinculados con el tinnitus, una distinción clave para avanzar en diagnósticos y tratamientos adecuados.

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