Migración
Corridas y disparos al aire durante el traslado de migrantes en Ceuta
Un amplio operativo para trasladar a miles de migrantes desde las playas de Ceuta hacia un campamento temporal instalado en el puerto comenzó este viernes con escenas de tensión, corridas y una avalancha de personas que intentaban conseguir una de las plazas disponibles.
El procedimiento arrancó alrededor de las 7:00 de la mañana, hora local, en los asentamientos de las playas Benítez y El Trampolín, donde miles de personas permanecían desde la entrada masiva registrada desde Marruecos a fines de julio.
Los primeros minutos fueron caóticos. Cuando parte de los migrantes advirtió que comenzaba el traslado, grupos numerosos corrieron hacia la zona portuaria y desbordaron algunos de los cordones policiales.
Las fuerzas de seguridad tuvieron dificultades para contener la multitud y durante los momentos de mayor tensión hubo disparos de advertencia al aire y varios heridos. Después, los agentes lograron ordenar a los migrantes en grupos y el desplazamiento continuó de manera más controlada.
Solo hay lugar para 1.700 personas
El principal problema es la diferencia entre la cantidad de personas que necesitan alojamiento y la capacidad disponible.
El nuevo centro temporal levantado en el puerto puede recibir aproximadamente 1.700 hombres adultos, mientras que más de 4.000 personas permanecían hasta este viernes en asentamientos improvisados en las playas y otras zonas de la ciudad.
El Gobierno español calcula que todavía existen entre 9.000 y 10.000 migrantes en Ceuta después de la llegada extraordinaria desde Marruecos registrada el 30 y 31 de julio. Con las nuevas plazas, alrededor de 6.000 habrían sido ubicados en distintos dispositivos y todavía quedarían entre 3.000 y 4.000 sin alojamiento estable.
La crisis comenzó cuando más de 70.000 personas cruzaron hacia el enclave español durante aquellas jornadas. Gran parte regresó posteriormente a Marruecos, pero miles permanecieron en Ceuta, lo que desbordó los espacios de acogida existentes.
Los menores detectados durante el operativo de este viernes fueron separados del grupo destinado al campamento portuario, ya que esas instalaciones fueron preparadas para adultos. Su situación está siendo gestionada mediante dispositivos específicos de protección.
Una disputa política y judicial
La apertura del campamento estuvo precedida por una fuerte discusión institucional.
El Sindicato Unificado de Policía había solicitado a la Audiencia Nacional que frenara su utilización por considerar que existían riesgos de seguridad en una infraestructura portuaria considerada crítica. El tribunal rechazó finalmente la medida cautelar y permitió que el dispositivo comenzara a funcionar.
La ubicación también generó un enfrentamiento entre el Gobierno central de Pedro Sánchez y las autoridades de Ceuta. El Ministerio de Transportes tomó el control temporal de una parte del muelle de Poniente después de que la Autoridad Portuaria se negara a ceder el espacio para instalar las carpas.
El Partido Popular cuestionó la gestión del operativo y acusó al Ejecutivo nacional de improvisación y falta de previsión. Desde el Gobierno respondieron que se trata de una operación de una complejidad excepcional y destacaron que, superados los incidentes iniciales, el traslado pudo continuar.
El problema, sin embargo, está lejos de quedar resuelto. El centro del puerto alcanzó rápidamente su capacidad y miles de personas continúan sin una plaza estable, por lo que el Ejecutivo español analiza habilitar nuevos espacios de alojamiento.
Ceuta enfrenta así una crisis que combina presión migratoria, falta de infraestructura y una creciente disputa política. El operativo de este viernes permitió sacar a cientos de personas de las playas, pero también dejó expuesta la dimensión del desafío: hay muchas más personas esperando una solución que camas disponibles para recibirlas.