lunes 14 de septiembre de 2026

Educación global

Una niña afgana ganó el premio Unicef a la mejor foto del año en Alemania

La imagen retrata a Hajira, de 10 años, estudiando en su casa en una aldea al este de Kabul. Fue distinguida como “Foto del Año 2025” por Unicef Alemania y volvió a poner en foco la exclusión educativa que golpea a millones de niñas en Afganistán.
Una niña afgana estudiando en su casa ganó el premio Unicef a la mejor foto del año
Una niña afgana estudiando en su casa ganó el premio Unicef a la mejor foto del año

Una escena mínima, doméstica y silenciosa terminó convirtiéndose en una denuncia global. La fotografía de Hajira, una niña afgana de diez años concentrada en sus estudios dentro de su casa, fue elegida como “Unicef Foto del Año 2025” en el concurso internacional organizado por Unicef Alemania. 

La imagen, tomada por la fotoperiodista francesa Elise Blanchard en la provincia de Nangarhar, muestra a la niña inclinada sobre un libro escolar abierto en el suelo. Según la organización, el retrato sintetiza una resistencia cotidiana: aprender cuando el acceso a la escuela se vuelve una puerta cerrada. 

Durante la ceremonia realizada en Berlín, Elke Büdenbender, madrina de Unicef Alemania, afirmó que la foto “muestra lo que significa la infancia para muchas niñas en Afganistán: tener que luchar por algo que debería ser obvio, el derecho a aprender”. En esa misma línea, sostuvo que la mirada de Hajira transmite “curiosidad y determinación” y funciona como recordatorio de que no se puede abandonar a las infancias afectadas por la exclusión.

El premio se inscribe en un contexto crítico: Unicef advierte que actualmente a más de 2,2 millones de niñas en Afganistán se les niega la posibilidad de asistir a la escuela. Mientras la educación primaria continúa siendo posible, el acceso a la secundaria permanece vedado para las adolescentes, una restricción que condiciona su desarrollo y su futuro. 

El certamen también distinguió otras realidades que atraviesan a la niñez en el mundo: el segundo premio fue para la fotógrafa Natalia Saprunova por un trabajo sobre la contaminación atmosférica y su impacto en chicos de Mongolia, y el tercero para el indio Sourav Das por una serie vinculada a la infancia en zonas carboníferas de India. 

Más allá del reconocimiento artístico, el mensaje institucional fue directo: cuando se erosiona el derecho a la educación, lo que se pierde no es solo escolaridad, sino oportunidades, autonomía y proyecto de vida. En ese marco, la imagen de Hajira —concentrada, en un hogar que se vuelve aula— quedó como símbolo de una urgencia que trasciende fronteras.