jueves 17 de septiembre de 2026

Impacto social

Kicillof suspendió la ayuda alimentaria para más de 2 millones de familias en la provincia

La Provincia frenó el programa MESA, que entregaba alimentos a alumnos de escuelas públicas. La medida responde a la presión sobre las cuentas y generó fuertes críticas dentro del propio peronismo.

El gobierno de Axel Kicillof decidió suspender por 90 días uno de los programas alimentarios más extendidos de la provincia de Buenos Aires y dejó sin asistencia directa a más de 2,1 millones de familias.

Se trata del Módulo Extraordinario para la Seguridad Alimentaria (MESA), un esquema que hasta abril entregaba mensualmente cajas con productos básicos —arroz, harina, aceite, leche y conservas— a estudiantes de escuelas públicas, como complemento para hogares en situación de vulnerabilidad.

La interrupción comenzó en mayo y se enmarca en un contexto de creciente presión sobre las finanzas provinciales. Desde la administración bonaerense argumentaron que la medida apunta a ordenar las cuentas públicas frente a un gasto que rondaba entre 28.000 y 30.000 millones de pesos mensuales.

El programa funcionaba con un esquema mixto de financiamiento: el 40% era aportado por el Estado nacional. Ese esquema se cortó tras la llegada de Javier Milei al poder, lo que obligó a la Provincia a absorber el costo completo. Solo ese faltante representaba unos 12.000 millones de pesos por mes.

Tensión política y críticas internas

La decisión generó un fuerte impacto político, no solo por su alcance social, sino porque las críticas surgieron desde el propio peronismo.

El senador bonaerense Mario Ishii fue uno de los más duros: habló de un “ajuste con la comida de los pobres” y cuestionó la oportunidad de la medida en un contexto económico complejo.

También hubo reparos desde sectores cercanos a Máximo Kirchner, lo que deja expuesta una tensión interna en el oficialismo provincial, en momentos donde el peronismo intenta reordenarse políticamente.

En paralelo, intendentes del conurbano —quienes enfrentan de manera directa el reclamo social— manifestaron su preocupación por el impacto en los barrios. Algunos jefes comunales apuntaron contra el Gobierno nacional y responsabilizaron al Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, por la interrupción del financiamiento.

Un recorte en el corazón social

La suspensión del programa MESA no es un ajuste más. Toca uno de los núcleos más sensibles de la política social: la asistencia alimentaria.

En una provincia donde millones de familias dependen de ese tipo de programas para sostener su alimentación básica, la decisión abre interrogantes sobre cómo se cubrirá ese vacío durante los próximos meses.

El Gobierno bonaerense planteó la medida como temporal. Pero en un escenario económico inestable, con caída de ingresos y aumento de la demanda social, el impacto ya empezó a sentirse.

La discusión no es solo fiscal. Es también política.

Porque cuando el ajuste llega a la comida, el margen de tolerancia social suele ser mucho más corto.