Defensa
Presti confirmó que la Base Naval de Ushuaia retomará sus obras en enero de 2027
El ministro de Defensa, Carlos Presti, confirmó que el Gobierno proyecta comenzar en enero de 2027 una nueva etapa de construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia, una obra estratégica que demandaría alrededor de US$450 millones durante cuatro años.
El proyecto busca concentrar capacidades navales, mejorar la logística hacia la Antártida y fortalecer la presencia operativa argentina en el Atlántico Sur. El Gobierno sostiene que el financiamiento será realizado con recursos nacionales y sin recurrir a créditos de otros países u organismos internacionales.
La iniciativa no parte completamente de cero. La construcción había sido impulsada formalmente en 2022 y contemplaba desde entonces un muelle, instalaciones administrativas, viviendas y servicios para buques, aunque los trabajos posteriores tuvieron un avance limitado.
Presti recorrió días atrás el predio en Ushuaia junto con el canciller Pablo Quirno y autoridades de las Fuerzas Armadas. Allí cuestionó el estado en el que encontró el proyecto y aseguró que prácticamente no existen obras consolidadas en el terreno.
“Digo hechos, no palabras”, sostuvo el ministro al explicar la decisión de retomar el complejo y planteó que la nueva infraestructura permitirá darle una expresión material a la presencia argentina en el extremo sur.
Un muelle de casi 600 metros
El esquema contempla distintos frentes de obra y tiene como pieza central un muelle de aproximadamente 585 metros, además de edificios de servicios marítimos, infraestructura logística, caminos, urbanización del predio y espacios vinculados con las operaciones antárticas.
El Ejecutivo ya reasignó mediante el Decreto 867/2026 más de $200.000 millones para proyectos vinculados con la Base Naval Integrada y la Base Conjunta Antártica Petrel. Además, el Gobierno prevé incorporar en el Presupuesto 2027 nuevas partidas para continuar los trabajos.
En Petrel, el objetivo es avanzar sobre la infraestructura y la pista de aterrizaje para recuperar mayores capacidades logísticas durante las campañas antárticas.
La planificación oficial proyecta completar la Base Naval de Ushuaia hacia 2029 o 2030, dependiendo del avance de las distintas etapas de construcción. El costo global estimado por Defensa ronda los US$450 millones.
Más blindados para el Ejército
Presti también se refirió al proceso de reequipamiento de las Fuerzas Armadas y confirmó avances para incorporar vehículos blindados Stryker 8x8 provenientes de Estados Unidos.
El Ministerio de Defensa firmó el 21 de agosto una Carta de Oferta y Aceptación que habilita la adquisición de hasta 235 unidades, destinadas a transporte de infantería, comando, evacuación médica y apoyo de fuego.
Según adelantó el ministro, entre 50 y 60 vehículos podrían ingresar al país antes de fin de año. El lote permitiría ampliar las capacidades de las brigadas mecanizadas y reemplazar material con varias décadas de servicio.
Cuatro helicópteros Black Hawk
El Gobierno también avanza con la incorporación de cuatro helicópteros UH-60 Black Hawk para el Ejército.
Estados Unidos autorizó una posible venta cuyo valor máximo comunicado al Congreso norteamericano alcanza los US$140 millones, cifra que incluye aeronaves, motores, equipos, repuestos, entrenamiento y servicios asociados.
Presti aclaró, sin embargo, que ese monto representa un techo autorizado para la operación y sostuvo que la adquisición que negocia Argentina tendría un costo efectivo cercano a US$38 millones por el paquete previsto.
De acuerdo con el cronograma mencionado por el ministro, las aeronaves estarían disponibles en Estados Unidos durante diciembre y podrían llegar al país en el primer trimestre de 2027, una vez completada la capacitación de pilotos y personal técnico.
Presti negó que el reequipamiento militar esté pensado en función de una eventual confrontación por las Islas Malvinas y sostuvo que forma parte de un programa más amplio destinado a recuperar capacidades de defensa y control territorial.
La Base Naval de Ushuaia aparece, en ese escenario, como una de las inversiones de mayor escala. El desafío será ahora transformar las partidas presupuestarias y los anuncios en una obra que lleva décadas en los planes militares argentinos y cuya ejecución definitiva volvió a convertirse en una prioridad del Gobierno.