jueves 10 de septiembre de 2026

ENDEUDAMIENTO

Morosidad récord: las mujeres menores de 25 años son las que más incumplen sus pagos

La morosidad crediticia alcanzó niveles preocupantes y presenta fuertes diferencias según edad y género. Las mujeres menores de 25 años aparecen entre los grupos con mayores tasas de incumplimiento, en un escenario de creciente presión sobre las finanzas de los hogares.

La morosidad crediticia alcanzó niveles récord en Argentina y el fenómeno presenta un perfil particularmente marcado entre los jóvenes. Las mujeres menores de 25 años registran las tasas más elevadas de incumplimiento, de acuerdo con los datos analizados en un informe sobre la situación del crédito en el país.

El dato expone una de las principales dificultades que atraviesan los hogares: el aumento de las obligaciones financieras en un contexto en el que una parte importante de los ingresos se destina a cubrir gastos corrientes y deudas.

La situación no se distribuye de manera uniforme. La edad y el género aparecen como factores relevantes al analizar quiénes tienen mayores dificultades para cumplir con sus compromisos financieros.

Los jóvenes, entre los grupos más comprometidos

El nivel de incumplimiento entre las mujeres menores de 25 años se ubica entre los más elevados del país. El fenómeno adquiere especial relevancia porque se trata de personas que, en muchos casos, se encuentran en las primeras etapas de su vida laboral y tienen menor capacidad de ahorro o respaldo financiero.

La combinación entre ingresos limitados, acceso al crédito y gastos cotidianos puede generar una mayor vulnerabilidad frente a atrasos en préstamos, tarjetas y otros compromisos.

El problema también muestra diferencias importantes según el territorio. En San Luis, por ejemplo, la morosidad crediticia alcanza el 20,5%, mientras que casi 93.000 personas acumulan algún nivel de incumplimiento.

Una señal sobre el estado de las finanzas familiares

El aumento de la morosidad funciona además como un indicador de la capacidad de los hogares para afrontar sus obligaciones. Cuando una familia comienza a retrasar pagos, puede recurrir a nuevos créditos para cubrir compromisos anteriores, generando un proceso de endeudamiento creciente.

El fenómeno adquiere mayor relevancia en un contexto en el que una parte significativa de los hogares argentinos declaró haber tenido que reducir gastos para llegar a fin de mes.

Los especialistas suelen considerar la morosidad como una señal de alerta porque no solamente refleja una deuda impaga, sino también la pérdida de margen financiero de quienes ya no cuentan con ingresos suficientes para absorber gastos inesperados.

El desafío de evitar que la deuda se profundice

El aumento del incumplimiento plantea un desafío tanto para las familias como para el sistema financiero. Para los hogares, el riesgo es que el atraso derive en intereses, refinanciaciones y nuevas obligaciones que hagan cada vez más difícil recuperar el equilibrio.

En el caso de los jóvenes, la situación adquiere una dimensión adicional porque una primera experiencia de sobreendeudamiento puede afectar su acceso futuro al crédito.

Por eso, el dato de morosidad récord no solo refleja cuántas personas tienen dificultades para pagar: también funciona como una señal sobre el nivel de presión que soportan los ingresos y la capacidad de las familias para sostener sus gastos sin recurrir permanentemente al crédito.

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