Salud
La trampa de los suplementos estéticos y el avance de las promesas sin control
El consumo de suplementos estéticos crece con fuerza en farmacias, tiendas especializadas y redes sociales. Colágeno, vitamina C, NAD y otros productos prometen mejorar la piel, fortalecer el cabello o retrasar los signos del envejecimiento, pero los especialistas advierten que no siempre existe un respaldo científico proporcional a esas promesas.
La médica dermatóloga Andrea Guerrero explicó que cada vez más personas llegan al consultorio después de haber comprado suplementos de venta libre sin saber si realmente los necesitaban o si las dosis consumidas eran adecuadas.
“Hoy vemos pacientes que se sienten cansados, se les cae el pelo o notan cambios en la piel y van directamente a la góndola de la farmacia. La idea es que primero consulten a un médico”, señaló.
La especialista remarcó que los cambios en la piel, el cabello o las uñas pueden ser señales externas de procesos internos del organismo. Por eso, indicó que antes de incorporar productos es importante realizar estudios para detectar posibles déficits de hierro, vitaminas, anemia u otras alteraciones.
“Una persona puede tomar medicamentos o suplementos y puede que el cuerpo no los absorba o simplemente no sea lo que necesita. Entonces termina siendo un gasto innecesario para el paciente”, explicó.
Guerrero también destacó la importancia de un abordaje integral que contemple la alimentación, los hábitos diarios, el funcionamiento del sistema digestivo y la microbiota intestinal, ya que todos esos factores influyen en la absorción de nutrientes.
Para la dermatóloga, los suplementos pueden ser útiles, pero solo cuando existe una indicación profesional concreta. “El suplemento es un buen compañero, siempre y cuando esté indicado por un médico que identificó una carencia y determine la cantidad que esa persona necesita”, sostuvo.
Uno de los productos más populares es el colágeno hidrolizado. La especialista aclaró que puede recomendarse en determinadas dosis, aunque advirtió que muchas presentaciones comerciales contienen cantidades menores a las necesarias y generan expectativas que luego no se cumplen.
El mismo fenómeno ocurre con sustancias más recientes, como el NAD, sigla de Nicotinamida Adenina Dinucleótido, un compuesto presente naturalmente en las células y asociado a la producción de energía celular. Su popularidad creció por su difusión entre celebridades e influencers, pero todavía existen dudas sobre sus beneficios reales como tratamiento antienvejecimiento.
“El marketing va mucho más rápido que la ciencia. Cada vez aparecen más productos y muchas veces los propios pacientes me mencionan suplementos que ni siquiera sabía que ya estaban en el mercado”, afirmó Guerrero.
La médica advirtió que aún no hay evidencia suficiente para afirmar que el consumo oral de NAD prevenga el envejecimiento a largo plazo. Por eso insistió en la necesidad de evaluar cada caso y evitar decisiones impulsadas solo por tendencias.
La influencia de las redes sociales también modificó la relación de muchas personas con su imagen. Según Guerrero, cada vez son más frecuentes las consultas de pacientes jóvenes que buscan rutinas o tratamientos estéticos inspirados en contenidos de Instagram o TikTok.
“Ahora la gente busca parecerse más a las imágenes que ve en las redes. Pero hay muchos filtros. Uno mira una foto y nadie tiene poros, nadie tiene arrugas, nadie tiene imperfecciones”, reflexionó.
La especialista contó que incluso recibió consultas de niñas muy pequeñas interesadas en rutinas de cuidado facial, un fenómeno que expone la presión estética cada vez más temprana. También mencionó el aumento de jóvenes que preguntan por aplicaciones de bótox a edades en las que no siempre existe una indicación médica.
Frente a ese escenario, Guerrero sostuvo que las medidas más efectivas para cuidar la piel siguen siendo las más simples: una rutina adecuada, alimentación equilibrada, controles médicos y uso diario de protector solar.
“El principal antiage sigue siendo evitar el daño solar y acompañar con los nutrientes que cada persona realmente necesita”, concluyó.