ECONOMÍA
Casi la mitad de los hogares con estrés económico pidió dinero prestado para llegar a fin de mes
Casi cinco de cada diez hogares argentinos que atravesaban una situación de estrés económico tuvieron que pedir dinero prestado para sostener sus gastos cotidianos, según un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA).
El estudio analiza la llamada “vulnerabilidad previa a la mora”, es decir, las condiciones económicas que pueden llevar a una familia a tener dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras. El relevamiento incorporó también fuentes de financiamiento que no necesariamente aparecen en las estadísticas bancarias tradicionales.
Los datos corresponden al tercer trimestre de 2025. En ese período, el 27,4% de los hogares del país recurrió a familiares, amigos, financieras u otras fuentes para poder afrontar sus gastos habituales.
Pero la situación fue muy diferente según la capacidad económica de cada familia. Entre los hogares cuyos ingresos no alcanzaban para cubrir las necesidades básicas, el porcentaje que recurrió al crédito trepó al 49,2%. En los hogares que no atravesaban estrés económico, en cambio, fue del 13,3%.
El crédito como forma de sostener los gastos
El informe muestra que el endeudamiento no necesariamente comenzó con la compra de bienes de alto valor, sino que en muchos casos estuvo relacionado con la necesidad de cubrir gastos corrientes.
La utilización de préstamos, adelantos, ayuda de familiares o dinero proveniente de financieras aparece así como una herramienta para compensar la insuficiencia de ingresos y mantener el consumo básico.
El fenómeno se produjo en un período en el que el acceso al crédito se expandió, mientras distintos hogares enfrentaban dificultades vinculadas con el poder adquisitivo, el empleo y el aumento de determinados gastos. A esto se sumó el impacto de las tarifas y, posteriormente, condiciones financieras más exigentes.
La señal previa a la mora
Para los investigadores, uno de los aspectos centrales es que la morosidad puede ser la etapa final de un proceso de deterioro financiero que comienza mucho antes.
Cuando una familia necesita recurrir reiteradamente a préstamos o a la ayuda de terceros para cubrir gastos habituales, su margen para afrontar nuevas obligaciones se reduce. En ese contexto, cualquier caída adicional de los ingresos o aumento de los gastos puede profundizar la fragilidad económica.
Los números de la UCA muestran precisamente esa diferencia: mientras el endeudamiento alcanzó a casi la mitad de los hogares con estrés económico, fue considerablemente menor entre quienes tenían ingresos suficientes para cubrir sus necesidades.
El relevamiento aporta así una señal sobre la situación financiera de los hogares argentinos y permite observar el endeudamiento no solo como un fenómeno bancario, sino también como una estrategia utilizada por muchas familias para llegar a fin de mes.