lunes 7 de septiembre de 2026

Mascotas

Los perros peligrosos deben registrarse en San Luis y las multas llegan a $135.300

La normativa municipal obliga a inscribir a los perros considerados potencialmente peligrosos y establece condiciones especiales para su tenencia y circulación. Las sanciones van desde $20.295 hasta $135.300 y, ante reiteraciones, el propietario puede quedar inhabilitado para tener estos animales.
Perros peligrosos: la ciudad tiene un registro obligatorio y multas de hasta $135 mil
Perros peligrosos: la ciudad tiene un registro obligatorio y multas de hasta $135 mil

Los propietarios de perros considerados potencialmente peligrosos en la ciudad de San Luis están obligados a registrarlos ante la Municipalidad y deben cumplir condiciones específicas para mantenerlos en sus viviendas y circular con ellos por la vía pública.

La regulación está establecida por la Ordenanza Nº VIII-0569-2015 (3125/2008), que creó el Registro Municipal de Perros Potencialmente Peligrosos y contempla multas para quienes incumplan las exigencias de seguridad, identificación y control sanitario.

Las sanciones previstas van de 150 a 1.000 Unidades Monetarias Municipales (UMM). Con el valor vigente de $135,30 para el tercer trimestre de 2026, representan multas de entre $20.295 y $135.300.

En los casos de reincidencia, la normativa permite incluso separar al animal de su propietario. Si las infracciones se reiteran, la autoridad municipal puede disponer la prohibición de tener perros considerados potencialmente peligrosos.

Qué perros están alcanzados

La ordenanza no contempla solamente antecedentes de agresión. También incluye una nómina de razas y cruzas que, por sus características físicas, quedan comprendidas dentro del régimen especial.

Entre ellas aparecen Rottweiler, Pitbull Terrier, Dogo Argentino, Fila Brasileño, American Staffordshire, Staffordshire Bull Terrier, Bullmastiff, Doberman, Dogo de Burdeos, Mastín Napolitano, Bull Terrier, Presa Canario, Akita Inu, Ovejero Alemán o Belga, Boxer, Cane Corso, San Bernardo, American Bulldog, Gran Danés, Husky y Alaskan Malamute, entre otras.

La norma también alcanza a las cruzas de las razas enumeradas y a perros que hayan evidenciado agresividad mediante antecedentes o denuncias por ataques contra personas u otros animales.

“Son animales que por su carácter agresivo, potencia de mandíbula, musculatura o entrenamiento pueden causar lesiones graves a personas o a otros animales”, explicó el director municipal de Zoonosis, Marcos Arce.

Cómo deben permanecer dentro de una vivienda

La responsabilidad del propietario comienza dentro del domicilio.

El inmueble debe contar con un cerramiento o tapial que impida que el perro pueda salir hacia la vereda, la calle o una propiedad vecina. Las puertas tienen que ser resistentes y, si existen rejas, deben impedir que el animal pueda atravesarlas con la cabeza.

También debe colocarse una señal que advierta sobre la presencia de un perro potencialmente peligroso.

La ordenanza establece además que el lugar destinado al animal debe conservar condiciones adecuadas de higiene y seguridad.

Bozal, correa e identificación para salir a la calle

Las exigencias aumentan cuando el animal sale del domicilio.

Para circular por la vía pública debe hacerlo con collar, correa, bozal y chapa identificatoria, siempre acompañado por una persona responsable.

Los menores de 18 años no pueden pasear perros incluidos dentro de esta categoría.

Desde Zoonosis también recomiendan que aquellos animales que presenten conductas agresivas sean alejados de zonas de alta circulación, espacios destinados a niños o lugares donde exista una concentración importante de otras mascotas.

El registro es obligatorio desde los seis meses

Los perros alcanzados por la normativa deben ser incorporados al Registro Municipal a partir de los seis meses de edad.

El trámite se realiza a través del sistema SIGEM de la Municipalidad de San Luis, donde actualmente se solicita documentación vinculada con el animal y posteriormente se gestiona su identificación.

Una vez cumplidos los requisitos, el Municipio entrega una identificación vinculada con el registro. La autorización tiene vigencia anual y debe renovarse.

Los datos permiten identificar al animal, su domicilio habitual y al propietario responsable.

Para Zoonosis, la información resulta especialmente importante ante escapes, ataques u otras situaciones que requieran una intervención municipal.

Según indicó Arce, el área registra en promedio unos 10 animales por semana dentro de esta categoría.

Vacunación y control sanitario obligatorio

Los propietarios también deben mantener actualizada la libreta sanitaria.

La vacunación antirrábica y la desparasitación forman parte de los controles contemplados por la normativa. La libreta puede ser requerida por autoridades municipales o policiales.

La Municipalidad brinda vacunación antirrábica y desparasitación gratuitas mediante Zoonosis y los diferentes operativos territoriales que se realizan en la ciudad.

Qué infracciones pueden terminar en una multa

Entre las conductas sancionables aparecen no registrar al animal, dejarlo suelto, permitir que escape, circular sin correa o bozal, no cumplir con la vacunación antirrábica, no renovar la inscripción o mantenerlo en un inmueble sin las condiciones de seguridad exigidas.

También constituye una infracción que un menor de edad saque a pasear uno de estos perros o impedir que inspectores municipales verifiquen las condiciones del lugar cuando existen denuncias o indicios que justifiquen la intervención.

Si el animal debe ser retirado por el Municipio, a la multa pueden agregarse los costos derivados de su traslado, alojamiento, manutención y atención sanitaria.

Arce indicó que Zoonosis recibe habitualmente dos o tres reportes mensuales por perros mordedores, muchos de ellos relacionados con ataques a otras mascotas o incidentes menores con personas.

La normativa apunta así a colocar la responsabilidad principalmente sobre quien decide tener un animal con capacidad de provocar lesiones graves. Registrarlo es solamente el primer paso: el propietario también debe garantizar que no pueda escaparse, mantener sus controles sanitarios y cumplir las medidas de seguridad cada vez que lo lleva a un espacio público.