2026-09-01

Selección

La Selección argentina inicia la era sin Messi y Scaloni enfrenta su mayor desafío

El retiro del capitán después de 21 años abre una etapa inédita para la Albiceleste. Lionel Scaloni deberá reconstruir liderazgos, ajustar el funcionamiento y definir quién ocupará el espacio futbolístico que deja el jugador más determinante de su ciclo.

La Selección argentina amaneció frente a una realidad que durante años pareció lejana. Lionel Messi ya no volverá a vestir la camiseta albiceleste y Lionel Scaloni deberá comenzar a construir un equipo sin el futbolista que fue capitán, referencia y eje deportivo de una de las etapas más exitosas de la historia nacional.

Messi anunció este lunes su retiro del seleccionado a los 39 años, después de 21 temporadas, 207 partidos y 125 goles, cifras que lo dejan como el jugador con más presencias y el máximo goleador de la historia argentina. Su última competencia fue el Mundial 2026, donde condujo al equipo hasta la final que España ganó 1-0 en tiempo suplementario.

La decisión obliga a Scaloni a afrontar una transformación que excede ampliamente el reemplazo de un nombre en la formación. Argentina pierde a su capitán, a su principal conductor ofensivo y a la figura alrededor de la cual se estructuró buena parte del funcionamiento durante los últimos años.

El primer interrogante será el liderazgo. Emiliano Martínez, Cristian Romero, Leandro Paredes y Enzo Fernández aparecen entre los futbolistas con experiencia y peso dentro del vestuario para asumir mayores responsabilidades, aunque la cinta será apenas una parte del proceso. Reemplazar la influencia deportiva y grupal de Messi será una construcción colectiva.

Scaloni ya había avanzado durante los últimos años hacia un equipo menos dependiente de su capitán. Argentina llegó a la final del último Mundial con una estructura experimentada, acostumbrada a competir y con futbolistas capaces de asumir responsabilidades propias, una evolución que también permitió prolongar la presencia de Messi en el seleccionado hasta los 39 años.

Ahora esa transición tendrá que completarse.

Sin el número 10, el entrenador dispone de diferentes caminos. Puede apostar por un mediapunta con capacidad para recibir entre líneas, un lugar para el que aparecen futbolistas como Thiago Almada o Nicolás Paz, o modificar directamente la estructura ofensiva para darle mayor protagonismo a Julián Álvarez y Lautaro Martínez.

También podría reforzar el mediocampo y recuperar algunos de los mecanismos que caracterizaron a la Selección durante los primeros años del ciclo Scaloni, cuando el control de la pelota y la superioridad en la zona central fueron elementos decisivos. Otra alternativa será potenciar el juego por las bandas y darle mayor incidencia a futbolistas con recorrido y desequilibrio.

No habrá, en cualquier caso, un reemplazante directo de Messi. La salida del capitán obliga a repartir funciones que durante años estuvieron concentradas en un futbolista excepcional: generación de juego, último pase, pelota detenida, definición y conducción emocional en los momentos de mayor presión.

El desafío también será generacional. Argentina deberá preservar la base competitiva que construyó desde 2019 y, al mismo tiempo, abrir definitivamente espacio a los futbolistas llamados a sostener el ciclo hacia la Copa América 2028 y el Mundial 2030.

Messi se marcha después de haber sido campeón de la Copa América en 2021 y 2024, ganador de la Finalissima y campeón del mundo en Qatar 2022. Su última Copa del Mundo no tuvo el desenlace perfecto, pero volvió a colocar a Argentina en una final y cerró una trayectoria internacional que atravesó derrotas, cuestionamientos y finalmente una sucesión de títulos.

Para Scaloni comienza ahora probablemente la reconstrucción más compleja de su gestión. Ya no se trata de preparar a la Selección para el día en que Messi no esté. Ese día llegó. Y el próximo gran desafío de Argentina será demostrar que el equipo construido alrededor de su capitán puede seguir siendo competitivo cuando su capitán ya no esté.

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