2026-09-07

SALUD

Alerta por dengue en Argentina: el Súper Niño podría preparar el terreno para un nuevo brote

El fenómeno de El Niño podría intensificarse durante la primavera y el verano, con más lluvias y temperaturas elevadas en distintas regiones. Especialistas advierten que esas condiciones pueden favorecer la proliferación del mosquito Aedes aegypti, aunque no permiten anticipar por sí solas una nueva epidemia.

Argentina cerró una temporada con una circulación de dengue relativamente baja, pero el escenario climático previsto para los próximos meses vuelve a poner la enfermedad bajo la lupa. El fenómeno de El Niño, que ya está activo, podría alcanzar una intensidad fuerte o muy fuerte durante la primavera, generando condiciones que favorezcan la presencia del mosquito transmisor.

El principal factor de preocupación es la combinación de temperaturas elevadas y mayores precipitaciones. El calor puede acelerar el desarrollo del Aedes aegypti y favorecer la replicación del virus dentro del mosquito, mientras que las lluvias generan nuevos recipientes y espacios con agua acumulada que pueden convertirse en criaderos.

Sin embargo, los especialistas advierten que la relación entre El Niño y el dengue no es automática. El impacto depende de las condiciones ambientales de cada región, de la circulación del virus, del nivel de inmunidad de la población y de la capacidad de los sistemas sanitarios para detectar y responder ante nuevos casos.

Qué puede pasar con el mosquito

El Aedes aegypti necesita pequeñas acumulaciones de agua para reproducirse. Por eso, las lluvias de primavera y verano pueden multiplicar los lugares donde deposita sus huevos, especialmente en patios, jardines, recipientes, canaletas y otros sectores de las viviendas.

Pero incluso los períodos secos pueden generar riesgos. Cuando las familias almacenan agua en recipientes sin protección, también pueden aparecer condiciones favorables para la reproducción del mosquito.

En las últimas temporadas, además, el mosquito amplió su presencia hacia regiones donde anteriormente las condiciones eran menos favorables. Especialistas señalaron que ya se registró adaptación a temperaturas más bajas y presencia del vector en zonas de Cuyo y del sur argentino.

La experiencia de 2023 y 2024

El antecedente más importante es la temporada 2023-2024, cuando Argentina atravesó una de las mayores epidemias de dengue de su historia reciente. El fenómeno climático no explica por sí solo aquel brote, pero las condiciones de temperatura y precipitaciones fueron parte del contexto que favoreció la transmisión.

Una investigación publicada en Nature Communications analizó 45 años de datos de 57 países de América y Asia y estimó que las fluctuaciones asociadas a El Niño podían explicar hasta el 63% de la variación interanual de los casos de dengue. El resultado representa una asociación estadística y no significa que El Niño sea responsable directamente de ese porcentaje de contagios.

El mismo trabajo estimó que el episodio de El Niño de 2023-2024 estuvo asociado, según el modelo utilizado, con unos 9,6 millones de casos adicionales de dengue en el mundo respecto de los patrones estacionales esperados.

Una señal para reforzar la prevención

Las proyecciones climáticas no permiten afirmar que Argentina vaya a atravesar un nuevo “superbrote” de dengue. Sí constituyen, sin embargo, una señal para reforzar las medidas preventivas antes del período de mayor actividad del mosquito.

La principal herramienta continúa siendo la eliminación de criaderos: vaciar, limpiar o dar vuelta recipientes que acumulen agua, mantener tanques y depósitos tapados y controlar periódicamente patios, jardines y espacios exteriores.

El posible fortalecimiento de El Niño coloca así al país ante un nuevo desafío sanitario: anticiparse a las condiciones que pueden favorecer al mosquito antes de que aumente la circulación del virus.

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