Lealtad u obediencia
Alberto pide lealtad pero castigó a los compañeros que se animaron a discutirle el poder
Alberto Rodríguez Saá eligió Villa Mercedes para volver a hablar de lealtad. En el acto del 17 de octubre pidió un juramento a la militancia, llamó a recuperar el Gobierno provincial en 2027 y volvió a colocarse en el centro de la conducción del Partido Justicialista.
Pero Villa Mercedes conserva un archivo incómodo para ese discurso.
Maximiliano Frontera llegó a la Intendencia de la mano del propio Alberto en 2019. No era un dirigente enfrentado ni un recién llegado: Rodríguez Saá lo había impulsado como candidato de su espacio y Frontera respondió en las urnas.
En aquella elección obtuvo 26.152 votos para intendente, mientras Alberto reunió 24.457 para gobernador dentro de Villa Mercedes. Maxi sacó cerca de 1.700 votos más que quien encabezaba políticamente el oficialismo provincial. El escrutinio definitivo confirmó, además, 26.222 votos para el Frente Unidad Justicialista en la categoría municipal.
Cuatro años después volvió a ganar.
Para 2023 el escenario había cambiado. El gobierno de Rodríguez Saá había reinstalado la Ley de Lemas y Frontera tuvo que enfrentar dentro del mismo oficialismo a Anabela Lucero, una dirigente que había acumulado estructura política desde el Complejo Molino Fénix.
Los primeros resultados oficiales fueron contundentes: Frontera reunía 18.197 votos y Lucero 6.361. El intendente terminó consiguiendo otro mandato.
Lo ocurrido alrededor de aquella campaña adquirió otra dimensión con el paso del tiempo.
Durante esos años, sectores vinculados al municipio denunciaban que alrededor del Molino Fénix funcionaba una suerte de estructura política paralela a la Intendencia. La caracterización volvió a aparecer posteriormente en medios nacionales a partir de testimonios recogidos sobre el peso territorial que Lucero había alcanzado desde el complejo.
En 2026, el asunto dejó de ser solamente una pelea política.
La causa Molino Fénix incorporó acusaciones sobre el presunto uso de bienes, personal y recursos públicos durante la campaña electoral de Lucero en 2023. La investigación incluye testimonios sobre mercadería destinada a actividades partidarias y elementos que habrían sido trasladados desde el complejo. Esas imputaciones continúan bajo investigación judicial y todavía no existe una sentencia que determine responsabilidades.
Frontera, mientras tanto, no salió debilitado de aquella elección. Salió nuevamente electo.
Y tampoco llegó a la pelea partidaria de 2024 como un dirigente sin estructura.
Era presidente del Consejo Departamental del PJ de Pedernera y, después de que el peronismo perdiera la Provincia tras cuatro décadas de predominio, comenzó a reunir dirigentes y militantes para discutir cómo reconstruir el partido.
El 26 de junio de 2024 encabezó un plenario en Villa Mercedes al que asistieron cientos de militantes y referentes de distintas líneas internas. Allí habló de reconstrucción, unidad y apertura partidaria, y dejó una frase que terminaría anticipando lo que vendría: “Nadie tiene autoridad ni moral, ni política para echar a ningún compañero”.
Frontera reclamaba elecciones internas y proponía que el PJ volviera a abrirse incluso a los sectores que se habían alejado. Desde su entorno sostenían entonces que buscaba internas abiertas, unidad partidaria y el regreso de quienes se habían ido.
Cuando decidió competir por la presidencia provincial, no llegó a enfrentarse con Alberto en las urnas.
El Tribunal de Disciplina del PJ suspendió su afiliación en agosto de 2024 bajo la acusación de “transfuguismo político” y por su acercamiento al gobernador Claudio Poggi. La sanción lo dejó imposibilitado de participar de la elección interna. Frontera denunció que había sido apartado precisamente después de reclamar la competencia partidaria.
No era la primera fractura de ese tipo dentro del justicialismo puntano.
En 2019, en medio de la guerra entre los hermanos Rodríguez Saá, Adolfo y numerosos dirigentes de su sector también terminaron expulsados del PJ después de que el espacio adolfista avanzara con una estructura electoral propia para competir contra Alberto. Los contextos fueron diferentes, pero nuevamente una disputa por la conducción terminó con un adversario interno afuera de la estructura partidaria.
Con Frontera, la pelea continuó incluso después de la suspensión.
En diciembre de 2024, Alberto le dedicó desde un acto partidario una de sus frases más agresivas: “No te victimices gordito, vos sos el pillo de la película”. Meses después volvió a responderle públicamente: “No te victimices, te tratamos como a un hijo”.
Frontera terminó renunciando a su afiliación en febrero de 2025. En la carta dirigida a Rodríguez Saá denunció falta de transparencia, cuestionó el funcionamiento institucional del partido y sostuvo que la sanción había vulnerado su derecho a competir. Pero hizo una distinción: renunció al PJ de San Luis, no a su identidad peronista.
El último fin de semana agregó una fotografía actual a aquella historia.
El acto provincial encabezado por Alberto en Villa Mercedes reunió unas 450 personas según las estimaciones publicadas, con fuerte presencia visible de dirigentes, estructuras partidarias y organizaciones gremiales como ATE y Camioneros.
Ese mismo 17 de octubre, el Movimiento Unidad Provincial que conduce Frontera realizó su primer Congreso Departamental de Mujeres. La organización estimó alrededor de 2.000 asistentes, una cifra coincidente con la publicada por distintos medios. Allí participaron mujeres provenientes de distintos barrios y localidades, además de profesionales de la salud, docentes, comerciantes, emprendedoras, deportistas, estudiantes y referentes sociales.
No eran dos actos idénticos y las cifras surgen de estimaciones periodísticas y de los organizadores. Pero la diferencia de escala y composición ofrece una fotografía política difícil de ignorar: mientras Rodríguez Saá volvió a Villa Mercedes respaldado principalmente por la estructura tradicional del PJ y los gremios, Frontera mostró una convocatoria social considerable desde un espacio construido fuera de aquel partido.
Y hay un dato que no necesita interpretación: la interna que Frontera reclamó para discutir la conducción del PJ en 2024 nunca llegó a votarse.
¿La lealtad que reclama Alberto es con el peronismo o con Alberto?
Porque una cosa es pedir compañeros leales.
Otra muy distinta es que la lealtad termine exactamente en el momento en que uno de esos compañeros crece, gana elecciones y pretende discutir la conducción.
Frontera no dejó de ser peronista cuando quiso competir. Lo que dejó de hacer fue pedir permiso.