TECNOLOGÍA
Scroll infinito: por qué cuesta tanto dejar de mirar el celular y cómo afecta la atención
Dejar el celular después de unos minutos puede resultar mucho más difícil de lo esperado. Revisar una notificación, deslizar la pantalla para ver otro video o entrar a una red social puede convertirse en una secuencia automática que prolonga el tiempo frente al dispositivo.
El fenómeno fue analizado en Infobae en Vivo por el biólogo Fabricio Ballarini y el lingüista Juan Diego Bonin, quienes explicaron cómo la hiperconexión puede afectar la atención, los vínculos y el desempeño escolar.
Según Ballarini, el teléfono comenzó a ocupar momentos que antes estaban destinados a la espera, la conversación o simplemente a no hacer nada. El dispositivo aparece así durante los viajes, al caminar, en los semáforos o incluso en encuentros sociales.
Bonin planteó que el celular dejó de ser solamente una herramienta que se utiliza para una función puntual. A su entender, se transformó en un espacio en el que transcurre una parte importante de la vida cotidiana, con efectos sobre la cognición y las emociones.
El mecanismo detrás del scroll infinito
Uno de los elementos que explican la dificultad para abandonar las aplicaciones es el diseño de las propias plataformas.
Las notificaciones y el scroll infinito funcionan como mecanismos destinados a mantener la atención del usuario. Las redes sociales, además, utilizan sistemas de recomendación que seleccionan nuevos contenidos de manera permanente, sin que la persona tenga que decidir qué mirar a continuación.
Ballarini explicó que existe un trabajo científico y tecnológico orientado a captar la atención y diseñar algoritmos capaces de ofrecer contenidos que el usuario no descarte inmediatamente.
De esta manera, la experiencia no tiene un punto natural de finalización: después de un video aparece otro y, después de una publicación, siempre existe una nueva recomendación para continuar navegando.
El impacto en los adolescentes
Los especialistas también pusieron el foco en el tiempo que los jóvenes pasan frente a las pantallas.
Ballarini señaló que, según sus observaciones, los adolescentes pasan en promedio seis horas y media frente a una pantalla, con TikTok como una de las aplicaciones de uso principal. También remarcó que la duración de los videos es muy breve en comparación con la cantidad total de tiempo dedicado a consumirlos.
El problema, explicó Bonin, no debería medirse únicamente por la cantidad de horas frente al teléfono, sino también por qué actividades quedan desplazadas por ese uso.
Caminar, hacer actividad física, leer, encontrarse con amigos o participar de otras actividades pueden quedar relegadas cuando el celular ocupa cada vez más espacios de la rutina.
Qué hacer para reducir el uso
Los especialistas propusieron algunas estrategias para recuperar el control sobre el tiempo de pantalla. Una de las primeras consiste en medir cuánto tiempo se utiliza realmente el teléfono, ya que muchas personas subestiman su consumo.
Otra recomendación es establecer reglas concretas en determinados momentos del día. Por ejemplo, evitar el teléfono durante las comidas y mantenerlo fuera del campo visual para reducir la tentación de revisarlo.
También sugirieron eliminar determinadas aplicaciones del celular y utilizarlas desde una computadora, una medida que agrega una dificultad adicional al acceso automático.
Otra alternativa consiste en utilizar herramientas que introducen una pausa antes de abrir una aplicación, con preguntas que obligan al usuario a confirmar si realmente quiere ingresar.
La propuesta de los especialistas no apunta únicamente a reducir la cantidad de horas frente a una pantalla, sino a recuperar espacios cotidianos que el teléfono fue ocupando de manera progresiva.
En ese sentido, el desafío pasa por identificar cuándo el uso del celular responde a una necesidad concreta y cuándo se convirtió en un hábito automático impulsado por las propias características de las plataformas.