jueves 10 de septiembre de 2026

La manada aprieta el cinturón

El dato que preocupa a la Rosada: el ajuste ya golpea incluso a los votantes de Milei

Un informe de la consultora Zentrix revela que el deterioro del poder adquisitivo ya impacta incluso en la base oficialista. Más de 8 de cada 10 argentinos ajustaron sus gastos y crece la brecha entre la inflación oficial y lo que se percibe en la vida diaria.

 

El dato que enciende alarmas en el Gobierno: el 70% de los votantes de Milei dice que su salario pierde contra la inflación

El ajuste dejó de ser una discusión técnica. Bajó al bolsillo. Y ahí empezó a cambiar todo.

Un relevamiento nacional de la consultora Zentrix muestra un dato que golpea directo en el corazón político del Gobierno de Javier Milei: el 70,1% de quienes lo votaron asegura que su salario pierde contra la inflación.

No se trata solo de la oposición. El malestar ya alcanza a la base propia.

El informe marca que el 86,6% de los argentinos siente que sus ingresos no le ganan a los precios, el peor registro de toda la serie reciente. En enero ese número era del 75%. En marzo, del 84%. La tendencia es clara: empeora.

Y no es una percepción abstracta. Tiene consecuencias concretas.

Ajuste en la vida real

Más de 8 de cada 10 familias tuvieron que recortar gastos para sostener su economía. Pero el dato más delicado es cuál fue el recorte:

  • 27,7% redujo salidas o consumos no esenciales
  • 24,9% achicó compras habituales
  • 28,8% recortó gastos básicos como alimentos, salud o servicios

Es decir: el ajuste ya no pasa por “dejar de darse gustos”.
Pasa por recortar lo necesario.

Solo el 17,8% aseguró no haber tenido que ajustar su nivel de consumo en los últimos seis meses.

El mes se hace cada vez más largo

El deterioro del poder adquisitivo también aparece en un dato simple y brutal:
el 60,4% de los encuestados dice que sus ingresos le alcanzan solo hasta el día 20 del mes.

Después de eso, empieza la supervivencia.

Endeudamiento, postergación de gastos, uso de ahorros o directamente resignación.

Cuando la inflación deja de ser un número

El informe también marca un quiebre más profundo: la pérdida de credibilidad.

El 70% de los encuestados cree que la inflación que informa el INDEC no se refleja en su vida cotidiana. En enero, ese número era del 56%.

No es solo desconfianza técnica. Es otra cosa.

“La inflación deja de ser un dato estadístico y pasa a ser una experiencia cotidiana”, plantea el informe. Cuando la gente no ve reflejada la baja en su bolsillo, el problema deja de ser económico y pasa a ser político.

El desgaste del relato

El estudio también pone el foco en otro punto sensible para el Gobierno: el discurso.

Según Zentrix, la bandera “anti-casta”, que durante meses funcionó como sostén simbólico del ajuste, empieza a perder efecto.

Dos tercios de los encuestados creen que ese pacto se rompió y que el Gobierno terminó formando parte de aquello que criticaba.

El dato no es menor. Ese relato había sido clave para sostener el sacrificio social: la idea de que, aunque doliera, el ajuste servía para “ordenar” el sistema.

Cuando esa creencia se debilita, el costo material empieza a pesar más.

“El problema de fondo para el Gobierno no es solo el impacto de las denuncias o la coyuntura, sino que la fuente de autoridad moral empieza a invertirse y transformarse en un punto de vulnerabilidad”, explicó Claudio Montiel, director de Zentrix.

El núcleo del malestar

Cuando se consulta por los principales problemas del país, la respuesta vuelve a ser económica:

  • Desempleo: 22,4%
  • Inflación: 16,6%
  • Corrupción: 14,2%
  • Salario: 13,3%
  • Endeudamiento: 13%

El dato es claro: la economía volvió a ordenar el humor social.

Pero ya no desde la macro, sino desde lo cotidiano.

Un límite que empieza a aparecer

El Gobierno sostiene que el plan económico es el correcto y que los resultados llegarán. Pero el problema no es solo si llegan, sino cuándo llegan.

Porque cuando la mayoría siente que el salario pierde, que el mes no alcanza y que los números oficiales no coinciden con lo que pasa en la vida real, lo que se empieza a erosionar no es solo el ingreso.

Es la confianza.

Y cuando la confianza cae, la tolerancia al ajuste también.