2026-08-07

Justicia

Condenaron a un enfermero por abusar de una paciente tras una cirugía en el Fernández

César Yaicuaré fue declarado culpable de abuso sexual simple contra una joven de 20 años que estaba internada. Recibió diez meses de prisión condicional y podrá seguir ejerciendo como enfermero.

Un enfermero del Hospital Fernández fue condenado por abusar sexualmente de una paciente de 20 años mientras la joven se recuperaba de una cirugía de apendicitis. El episodio ocurrió en junio de 2023 y llegó a juicio tres años después.

César Yaicuaré, de 48 años, recibió una pena de diez meses de prisión de ejecución condicional. El juez Juan Ramos Padilla, del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29, rechazó además el pedido de la Fiscalía para inhabilitarlo y, por lo tanto, podrá continuar ejerciendo su profesión.

La víctima, una joven brasileña, estaba internada en el hospital porteño cuando Yaicuaré ingresó a realizarle las curaciones posteriores a la intervención.

Según tuvo por probado la Justicia, el enfermero la besó sin su consentimiento y realizó tocamientos en sus pechos por debajo de la ropa. Durante la misma secuencia también le pidió su número de teléfono, le manifestó que quería salir con ella y realizó comentarios de contenido íntimo.

La situación continuó cuando debía colocarle una vía. De acuerdo con el expediente, volvió a acercarse a la paciente, la besó y le hizo preguntas sobre aspectos íntimos de su cuerpo.

Angustiada por lo sucedido, la joven pidió retirarse del hospital y le contó inmediatamente a su hermano lo que había ocurrido. Fue él quien luego impulsó la denuncia que dio origen a la investigación encabezada por la fiscal María Paula Asaro.

Los mensajes enviados después del episodio se convirtieron en una de las pruebas relevantes de la causa. Yaicuaré se comunicó con la mujer desde su teléfono y posteriormente eliminó uno de los textos. Un peritaje confirmó que el número pertenecía al acusado. También se incorporaron los chats que la víctima había mantenido con su hermano apenas después del hecho.

Durante el juicio, el Ministerio Público Fiscal solicitó una pena superior a los tres años de prisión y la inhabilitación perpetua para desempeñarse profesionalmente.

Ramos Padilla se apartó de ese pedido. Consideró proporcional una condena de diez meses en suspenso y tomó en cuenta que el acusado no tenía antecedentes penales, sanciones disciplinarias ni episodios similares registrados previamente.

El magistrado reconoció, sin embargo, como agravante que el abuso hubiera ocurrido mientras Yaicuaré ejercía como enfermero y frente a una paciente que se encontraba en una situación de vulnerabilidad y dependencia.

La defensa intentó sostener que el contacto posterior por teléfono había tenido como único objetivo consultar por el estado de salud de la mujer. El tribunal no aceptó esa explicación y consideró acreditados los besos no consentidos en un contexto de “vulnerabilidad, asimetría y aprovechamiento funcional”.

La sentencia cerró el juicio con una condena por abuso sexual simple, pero dejó abierto uno de los puntos más sensibles del caso: pese a que el hecho ocurrió durante su tarea profesional y dentro de un hospital público, Yaicuaré no fue inhabilitado para continuar trabajando como enfermero.

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