martes 1 de septiembre de 2026

Vaticano

El Papa pidió en Camerún que no se acapare la comida y dijo que hay pan para todos

León XIV encabezó una misa multitudinaria en Duala ante unos 120 mil fieles y vinculó la parábola de los panes con el hambre, la pobreza y la desigualdad que golpean a buena parte de África.
El Papa dice que hay “pan para todos” si no se “acapara” en una misa multitudinaria en Camerún
El Papa dice que hay “pan para todos” si no se “acapara” en una misa multitudinaria en Camerún

El papa León XIV encabezó este viernes una multitudinaria misa en la ciudad de Duala, en Camerún, donde dejó uno de los mensajes más fuertes de su gira por África. Ante una multitud estimada en 120 mil personas, el Pontífice advirtió que “hay pan para todos” cuando los recursos se comparten y cuestionó a quienes acaparan y desperdician alimentos mientras otros no tienen qué comer.

La celebración se realizó en la explanada junto al estadio Japoma, en la ciudad más poblada del país, y marcó el acto más multitudinario del viaje papal hasta el momento. León XIV llegó en papamóvil en medio de una recepción masiva, en un país donde cerca del 28% de la población es católica y donde su visita fue vivida como un acontecimiento religioso y social de enorme impacto.

Durante la homilía, el Papa retomó la parábola de la multiplicación de los panes y los peces para hablar no solo del hambre material, sino también de la desigualdad y de la distribución de la riqueza. En ese marco, insistió en que el milagro ocurre en el compartir y sostuvo que la comida no debe ser tomada con una mano que acapara, sino con una mano que da.

El mensaje no fue casual. Camerún arrastra fuertes niveles de pobreza, carencias alimentarias y profundas desigualdades pese a contar con importantes recursos naturales. En paralelo, el país también enfrenta tensiones políticas y un conflicto persistente en sus regiones anglófonas, un escenario que convirtió la visita papal en un gesto de fuerte contenido pastoral y político.

León XIV también aprovechó la misa para dirigirse especialmente a los jóvenes. Les pidió que rechacen la violencia, la corrupción y toda forma de abuso, y los convocó a ser rostros y manos que lleven al prójimo alimento, dignidad, sabiduría y esperanza. El llamado tuvo una resonancia particular en un país con una población muy joven y atravesado por problemas sociales estructurales.

En su paso por Camerún, el Pontífice volvió así a combinar un mensaje espiritual con una lectura directa de la realidad social africana. Entre la fe, el hambre y la desigualdad, su homilía en Duala dejó una definición que buscó ir más allá de lo religioso: que en una tierra rica, el drama no debería ser la falta de pan, sino la forma en que ese pan se reparte.