Catástrofe
La tragedia en Nepal ya supera los 550 muertos y hay 1.500 desaparecidos
La tragedia provocada por una enorme avalancha de agua, barro y escombros en el norte de Nepal continúa agravándose. A más de 48 horas del desastre, las autoridades elevaron a más de 550 la cantidad de muertos, mientras alrededor de 1.500 personas permanecen desaparecidas entre Nepal y la región china del Tíbet.
El desastre se produjo el miércoles en una zona montañosa cercana a la frontera entre Nepal y China. La crecida arrasó localidades, caminos, puentes y otras estructuras, dejando a numerosas comunidades aisladas y complicando el acceso de los equipos de emergencia.
En territorio nepalí, las autoridades habían informado inicialmente 538 fallecidos y 977 desaparecidos, pero el número ascendió a más de 550 fallecimientos. Entre quienes todavía no fueron localizados hay cientos de extranjeros, además de residentes, efectivos de seguridad y trabajadores que se encontraban en las zonas afectadas.
La emergencia también alcanzó al Tíbet. China confirmó cinco personas muertas y cientos de desaparecidos en el condado de Gyirong, una de las áreas más afectadas por la avalancha. El número total de personas que continúan sin ser encontradas se acerca así a las 1.500.
Las tareas de rescate debieron interrumpirse temporalmente por el riesgo de que un lago formado tras el deslizamiento de grandes cantidades de hielo, rocas y barro volviera a desbordarse. La amenaza generó preocupación por nuevas riadas en sectores ubicados aguas abajo.
Una vez que el peligro inmediato disminuyó, los equipos de emergencia de Nepal y China retomaron la búsqueda de sobrevivientes. La magnitud del desastre y las dificultades geográficas hacen prever que el número de víctimas podría continuar modificándose a medida que los rescatistas logren acceder a zonas que permanecen incomunicadas.
El fenómeno habría comenzado con el colapso de un glaciar en la región del Himalaya, que desencadenó una enorme corriente de agua y sedimentos. El torrente avanzó por los valles y golpeó con especial fuerza las áreas cercanas a la frontera entre ambos países.
La tragedia mantiene en alerta a las autoridades por la posibilidad de nuevos desbordamientos. Mientras continúa el operativo, la prioridad está puesta en localizar a los desaparecidos, asistir a los sobrevivientes y evitar que nuevas crecidas provoquen una segunda emergencia en una región ya devastada.