martes 1 de septiembre de 2026

Mercados agrícolas

La soja alcanzó su precio máximo en la era Milei y puede aportar más dólares al país

Las oleaginosas subieron 2,25% en Chicago y llegaron a US$484,19 por tonelada, su mayor valor desde diciembre de 2023. En Argentina todavía quedan 24,6 millones de toneladas de la campaña 2025/26 sin vender, por aproximadamente US$12.300 millones.
01/09/2026

La soja alcanzó este martes su precio más alto desde diciembre de 2023 y el máximo registrado durante la gestión de Javier Milei, en una jornada marcada por la mejora de las cotizaciones internacionales y una fuerte expectativa sobre el ingreso de divisas al país.

En el mercado de Chicago, la oleaginosa avanzó 2,25%, equivalente a una suba de US$10,9, y cerró en US$484,19 por tonelada. Se trata de su mejor cotización en casi tres años.

La mejora también alcanzó a los principales subproductos del complejo sojero, fundamentales para las exportaciones argentinas. La harina subió hasta US$388,67 por tonelada, mientras que el aceite terminó en US$1.601,2.

Un mercado local también en alza

La recuperación de los precios internacionales tuvo su correlato en el mercado argentino. La soja disponible llegó a negociarse entre US$365 y US$370 por tonelada, mientras que el contrato correspondiente a mayo de la próxima cosecha se ubicó en torno a los US$356.

Ambos valores marcaron también el mejor nivel de los últimos tres años en el mercado local, según el análisis de Jeremías Battistoni, analista de mercados de AZ-Group.

El dato adquiere especial relevancia porque todavía queda una importante cantidad de soja de la campaña 2025/26 por comercializar. Son unas 24,6 millones de toneladas que, tomando como referencia un precio FOB cercano a los US$500 por tonelada, representan alrededor de US$12.300 millones.

Por qué subió la soja

La recuperación de la oleaginosa responde a varios factores internacionales. Uno de los principales es el deterioro de las condiciones de los cultivos en Estados Unidos, que genera dudas sobre el volumen final de su producción.

A esto se suma la suba del petróleo y su impacto sobre el precio del aceite, además de las expectativas de que China mantenga un elevado nivel de compras de soja estadounidense.

Para la Argentina, el escenario representa una oportunidad para mejorar el ingreso de dólares provenientes del complejo agroexportador. Sin embargo, el impacto efectivo dependerá del ritmo con el que los productores decidan vender la mercadería que todavía permanece almacenada.

El salto de la cotización internacional llega así en un momento clave para el campo argentino: con millones de toneladas todavía sin liquidar, un precio internacional más favorable puede traducirse en un mayor flujo de divisas y darle aire a las cuentas externas del país.