Nacimiento

Una joven dio a luz en la Comisaría 4ª de San Luis y sorprendió al personal policial

Una mujer de 23 años llegó en pleno trabajo de parto a la seccional de la zona oeste de la capital puntana y fue asistida por personal policial femenino. El bebé nació cerca de las 23 y, tras ser trasladados a la maternidad provincial, confirmaron que ambos se encuentran en buen estado de salud.

La noche del jueves tuvo un giro inesperado en la Comisaría 4ª de San Luis, donde una joven de 23 años dio a luz a un bebé en pleno edificio policial, asistida por el personal femenino de la seccional.

Según informaron fuentes de la propia dependencia, la mujer comenzó con fuertes contracciones en su vivienda, ubicada en la zona oeste de la ciudad. Ante la urgencia del cuadro, un hombre que se encontraba con ella decidió trasladarla de inmediato hasta la comisaría más cercana, en lugar de esperar la llegada de una ambulancia.

La escena se desarrolló alrededor de las 23. Al llegar al lugar, el personal policial advirtió que la joven estaba en trabajo de parto avanzado y activó rápidamente el protocolo de emergencia, mientras daban aviso al servicio de salud.

En esos minutos decisivos intervinieron la subinspectora Etelvina Moyano, la oficial Noelia Durán y una cabo de apellido Trigo, quienes se encargaron de asistir a la joven dentro de una de las dependencias internas de la seccional, acondicionada de urgencia para el parto.

Pocos minutos después, y antes de que llegara la ambulancia, nació un bebé varón. De inmediato, madre e hijo fueron contenidos y abrigados por las agentes, que siguieron las indicaciones médicas recibidas por radio y telefonía mientras aguardaban el traslado sanitario.

Una vez que arribó el equipo de emergencias, ambos fueron derivados a la Maternidad Provincial “Teresita Baigorria”, donde quedaron internados en observación. Los profesionales confirmaron que tanto la joven mamá como el recién nacido se encuentran en buen estado de salud.

Dentro de la comisaría, el episodio generó emoción y alivio entre los efectivos, acostumbrados a intervenir en situaciones de conflicto o emergencia, pero no a presenciar el inicio de una vida. Por unos minutos, el edificio dejó de ser escenario de procedimientos policiales para convertirse en el inesperado marco de una historia de llegada y esperanza.

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