Mercados

Tras la captura de Maduro subieron las petroleras de EEUU y cayeron las acciones chinas

La detención de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses reconfiguró expectativas sobre el petróleo venezolano y disparó reacciones opuestas en los mercados. En Wall Street treparon petroleras y firmas de servicios, mientras que en Hong Kong retrocedieron los gigantes chinos por el riesgo de perder acceso al crudo pesado.

Los mercados financieros arrancaron la primera semana de enero con movimientos bruscos en el sector energético tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, un hecho que abrió un nuevo escenario político en Caracas y reactivó especulaciones sobre el futuro de una de las mayores reservas de crudo del mundo. 

En Wall Street, las acciones de compañías petroleras y de servicios vinculados a la industria registraron subas ante la posibilidad de una reapertura gradual del sector energético venezolano y de un eventual aumento de inversión para recuperar infraestructura deteriorada. Analistas señalaron que las mayores oportunidades podrían concentrarse, en el corto plazo, en empresas de servicios por la magnitud de las tareas necesarias para reactivar producción y logística.

En ese marco, Chevron —una de las firmas con mayor exposición por su presencia histórica en Venezuela— operó en alza, al igual que ConocoPhillips y ExxonMobil. También avanzaron con fuerza las compañías de servicios petroleros como SLB (Schlumberger) y Halliburton, y refinerías y transportistas del Golfo como Valero y Marathon, apuntaladas por la expectativa de que el crudo pesado venezolano pueda volver a fluir con mayor peso hacia Estados Unidos. 

La contracara se vio en Asia. En la bolsa de Hong Kong, los papeles de las petroleras chinas retrocedieron por el temor a que un rediseño del tablero venezolano limite el acceso de China al crudo del país sudamericano. PetroChina, CNOOC y Sinopec mostraron caídas en la rueda, en un movimiento atribuido a la sensibilidad de ciertas refinerías chinas al crudo pesado y a la incertidumbre sobre la continuidad de los envíos. 

El trasfondo es estratégico: China compra una porción relevante del crudo venezolano, en parte a través de cargamentos que llegan reetiquetados por las sanciones y con fuerte participación de refinerías independientes. Reuters estimó importaciones cercanas a 470.000 barriles diarios en 2025, alrededor de 4,5% del total de importaciones marítimas chinas, un volumen que podría verse afectado si se redireccionan exportaciones hacia el mercado estadounidense.

En el mercado de commodities, el impacto fue más matizado: el petróleo mostró volatilidad inicial, pero operó con cambios moderados, con operadores destacando que la oferta global luce suficiente y que cualquier aumento significativo de producción venezolana demandaría tiempo, reformas y fuertes inversiones.

Mientras tanto, la expectativa también se trasladó a la deuda venezolana. Bonos soberanos y de PDVSA —en default desde hace años— registraron subas ante la posibilidad de un proceso de reestructuración si se abre una transición política y financiera en el país.

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