Mundial 2026
El sorteo del Mundial reunirá a 64 selecciones y la FIFA apuesta a un show gigante
El sorteo del Mundial dejó de ser hace tiempo un simple trámite administrativo para convertirse en un espectáculo global. Esta vez, la FIFA busca ir todavía más lejos: una cifra récord de 64 naciones estará dentro del sorteo del viernes, es decir, algo más del 30% de las asociaciones miembro del organismo. La apuesta dirigencial es clara: un torneo más grande es, también, un negocio más grande.
La Copa del Mundo pasará de 32 a 48 selecciones. De las plazas disponibles, 42 ya están definidas antes del sorteo, en el que se extraerán bolillas de cuatro bombos y se distribuirán los equipos en grupos con una regla básica: no podrá haber más de un seleccionado de la misma confederación por zona. Esa restricción alcanza también a las seis vacantes que se resolverán entre 22 equipos en marzo de 2026, a través del repechaje de la UEFA y del repechaje intercontinental.
El formato ampliado llevará el total de partidos de 64 a 104. El Mundial se inaugurará el 11 de junio en la Ciudad de México y finalizará el 19 de julio en las afueras de Nueva York. Los encuentros se disputarán en 16 sedes a lo largo de América del Norte. Setenta y ocho cotejos se jugarán en 11 estadios de la NFL —incluidos todos desde cuartos de final en adelante— y otros 13 en México y Canadá.
La final se disputará en el MetLife Stadium, en East Rutherford, Nueva Jersey, y por primera vez el partido decisivo tendrá espectáculo de medio tiempo al estilo de los grandes eventos deportivos estadounidenses.
Más equipos, más partidos, más negocio
Con el nuevo esquema, los 12 ganadores de grupo y los escoltas avanzarán a la siguiente fase junto a los ocho mejores terceros, que completarán un cuadro de dieciseisavos de final. El campeón del mundo deberá jugar ocho partidos en lugar de los siete habituales del formato de 32 selecciones.
Argentina, liderada por Lionel Messi —quien cumplirá 39 años durante el torneo—, intentará convertirse en el primer país en repetir el título desde el Brasil bicampeón de 1958 y 1962. Tanto el rosarino como Cristiano Ronaldo, que llegaría con 40 años, podrían establecer un récord histórico de seis participaciones mundialistas.
El Mundial ampliado también abrió la puerta a nuevos protagonistas. Al menos cuatro países se clasificaron por primera vez: Cabo Verde, Curazao, Jordania y Uzbekistán. A ellos podrían sumarse debutantes surgidos de los playoffs, como Albania, Kosovo, Nueva Caledonia y Surinam.
Curazao, territorio autónomo de alrededor de 156.000 habitantes dentro del reino de los Países Bajos, se convertirá en la nación con menor población en disputar una Copa del Mundo. Haití volverá al torneo por primera vez desde 1974, mientras que Austria, Noruega y Escocia regresarán tras su última participación en 1998.
No todos celebran la expansión. Algunos exfutbolistas y analistas advierten que el salto de 24 a 32 y ahora a 48 equipos podría derivar en mayores desequilibrios deportivos y partidos muy desparejos, con selecciones que “van a sufrir” el nivel de competencia. La discusión entre espectáculo, inclusión y calidad de juego atraviesa el debate alrededor del nuevo modelo.
Entradas récord y preocupación por el clima
El crecimiento del torneo también se refleja en los números del negocio. La FIFA fijó precios iniciales récord de hasta 6.730 dólares por una entrada, a lo que se suman hasta 175 dólares por un lugar de estacionamiento y paquetes de hospitalidad que pueden llegar a 73.200 dólares. A modo de contraste, en el Mundial de 1994, también en Estados Unidos, los tickets costaban entre 25 y 475 dólares.
Según el organismo, ya se vendieron cerca de dos millones de entradas, de un total estimado superior a los seis millones que se pondrán a disposición para todo el torneo. Además, a quienes requieran visa para ingresar a Estados Unidos se les prometió prioridad en la programación de turnos para trámites consulares.
Otro punto de atención es el clima. Las altas temperaturas del verano boreal podrían convertirse en un factor determinante, especialmente en sedes al aire libre y en horarios de máxima radiación. Sólo cuatro de los once estadios estadounidenses proyectados para el Mundial cuentan con techos, y uno de ellos ni siquiera tiene control de temperatura interior.
La experiencia reciente del Mundial de Clubes jugado en Estados Unidos dejó un antecedente preocupante: seis partidos tuvieron que retrasarse por cuestiones climáticas, acumulando más de ocho horas y media de demoras. Analistas y exjugadores señalan que la asignación de grupos y cruces a estadios con clima controlado o a cielo abierto podría traducirse en una ventaja competitiva para algunos seleccionados.
Los horarios oficiales de inicio de los encuentros se darán a conocer el sábado. De acuerdo con los registros de las últimas tres décadas, la temperatura media al mediodía del 19 de julio en East Rutherford ronda los 28 grados, con una sensación térmica cercana a los 32.
Un sorteo con brillo y lectura política
Históricamente, los sorteos del Mundial combinaron fútbol, espectáculo y política. En 1994, la ceremonia en Las Vegas reunió a figuras como Stevie Wonder, Barry Manilow, James Brown y Vanessa Williams, con Robin Williams bromeando sobre “el tablero de juego más grande del mundo” cuando se abrían las bolillas.
Esta vez, la FIFA vuelve a apostar a un despliegue similar, con un escenario repleto de estrellas deportivas y del entretenimiento, y la presencia de líderes políticos de los tres países anfitriones. El objetivo es claro: transformar el sorteo en una vidriera global que anticipe lo que será el Mundial más grande y, probablemente, el más lucrativo de la historia.
Mientras se discute si la expansión favorecerá la competitividad o la diluirá, la maquinaria del negocio mundialista avanza a toda marcha. El viernes, cuando se conozcan los grupos, empezará a definirse también otra parte del espectáculo: quiénes se enfrentarán, dónde y bajo qué condiciones en un torneo que busca redibujar la escala del fútbol de selecciones.