Hockey
Las Leonas volvieron al país como campeonas del mundo y tuvieron un recibimiento multitudinario
Las Leonas regresaron este lunes a la Argentina convertidas nuevamente en campeonas del mundo y fueron recibidas por cientos de personas que se acercaron al aeropuerto internacional de Ezeiza para celebrar una de las mayores conquistas de la historia del hockey nacional.
Con la Copa en alto y las medallas doradas, las jugadoras atravesaron el hall entre aplausos, banderas argentinas y el clásico “dale campeón”, después de conquistar en Países Bajos el tercer título mundial para el seleccionado femenino.
Argentina se consagró el sábado en el Wagener Stadium de Amstelveen después de empatar 1-1 frente al poderoso seleccionado neerlandés y quedarse con la definición por 3-1 en los shoot-outs.
La conquista tuvo un valor adicional: Las Leonas derrotaron como visitantes a las bicampeonas olímpicas y defensoras del título mundial, frente a un estadio prácticamente colmado por el público local.
El equipo dirigido por Fernando Ferrara completó además todo el torneo sin derrotas y volvió a levantar la Copa del Mundo después de 16 años.
“Fue un sueño hecho realidad”
Una de las protagonistas de la llegada fue Majo Granatto, autora del gol argentino en la final que permitió llevar el partido a la definición.
Todavía con la medalla colgada, la histórica jugadora destacó el carácter mostrado por el equipo en el encuentro decisivo.
“Costó, pero estamos muy contentas. Fue la mejor final desde hace años. La jugamos con autoridad, fue una final con todos los condimentos. Fue un sueño hecho realidad. Sabíamos que era para nosotros”, expresó.
Granatto contó además cómo atravesaron las primeras horas después de la consagración.
“Medalla de oro, no me la saco más. Desayunamos y dormimos con la medalla”, relató.
La jugadora también aprovechó la repercusión del título para dejar un mensaje sobre el desarrollo deportivo argentino.
“El deporte es muy importante para el país. Hay que invertir en el deporte, como foco”, sostuvo.
Una final que quedará en la historia
Países Bajos se puso en ventaja sobre el cierre del segundo cuarto con un gol de Yibbi Jansen, pero Argentina sostuvo el partido y comenzó a crecer durante la segunda mitad.
A seis minutos del final apareció Granatto para desviar una ejecución de córner corto y marcar el 1-1 que llevó la definición a los shoot-outs.
Allí emergió una de las grandes figuras del campeonato: Cristina Cosentino.
La arquera argentina fue determinante frente a las ejecutantes neerlandesas, mientras Victoria Granatto, Brisa Bruggesser y Sofía Cairo convirtieron para sellar el 3-1 definitivo.
El festejo tuvo además una fuerte carga simbólica. Países Bajos llegaba como vigente campeón del mundo y bicampeón olímpico, y jugaba la final ante su propio público.
Las Leonas no solo consiguieron derrotarlo: lo hicieron para recuperar una corona que Argentina no obtenía desde Rosario 2010.
Ferrara destacó la unión del plantel
Fernando Ferrara también habló después de aterrizar en Ezeiza y puso el acento en el proceso que permitió alcanzar el título.
“Fue un torneo impecable desde el principio hasta el final”, aseguró el entrenador, quien destacó el trabajo desarrollado durante los últimos dos años.
Para Ferrara, la consagración fue producto de una combinación de talento, coraje, funcionamiento colectivo y fortaleza defensiva.
“Hicimos todo basado en la confianza, desde el cuerpo técnico hasta las jugadoras. Se vio un grupo muy unido”, remarcó.
El Mundial terminó confirmando esa solidez. Argentina transitó toda la competencia sin derrotas y llegó a la definición con la confianza necesaria para enfrentar al máximo candidato en su propia casa.
La tercera estrella
La consagración en Amstelveen incorporó una nueva página a una historia que comenzó a escribirse hace más de dos décadas.
Las Leonas habían conseguido su primer Mundial en Perth 2002 y volvieron a coronarse ocho años más tarde, en Rosario 2010.
Ahora, 16 años después de aquella conquista como locales, volvieron a la cima del hockey mundial.
La tercera estrella llegó en uno de los escenarios más difíciles posibles, ante el seleccionado que dominó buena parte del hockey internacional durante los últimos años y frente a miles de simpatizantes neerlandeses.
Este lunes, el escenario fue completamente diferente.
Del silencio que provocó el último shoot-out argentino en Amstelveen se pasó a los cantos, abrazos y banderas en Ezeiza.
Las Leonas volvieron a casa con la Copa del Mundo y con una nueva generación incorporada definitivamente a la historia grande del deporte argentino.