Emergencia energética
La emergencia energética impulsa un llamado a usar responsablemente la electricidad
En un contexto de emergencia energética a nivel nacional, que se extenderá desde marzo de 2025 hasta el 9 de julio de 2026, el sector eléctrico busca reforzar la concientización ciudadana para moderar el consumo, especialmente durante los meses de mayor calor.
Este miércoles se realizó, de manera virtual, la actividad denominada “El detrás de escena de la energía eléctrica – Claves sobre el presente y el futuro del sector”, organizada por la Asociación de Distribuidores de Energía Eléctrica de la República Argentina (Adeera). Del encuentro, desarrollado vía Zoom, participaron representantes de distribuidoras de todo el país, entre ellas Edesal, junto a periodistas y comunicadores de San Luis.
La jornada estuvo encabezada por el gerente de Adeera, Claudio Bulacio, quien planteó como eje central la necesidad de promover un consumo responsable de la energía eléctrica en todo el país, con especial foco en las provincias que enfrentan mayores dificultades cuando se dispara la demanda.
Bulacio repasó el funcionamiento integral del sistema, desde la generación y el almacenamiento hasta la distribución de la energía hacia los usuarios finales, ya sean domicilios particulares, pequeñas y medianas empresas o grandes consumidores industriales. También subrayó el rol clave de las distribuidoras a la hora de anticipar picos de demanda en verano y planificar inversiones que permitan sostener el servicio en condiciones críticas.
Modernización y medidores inteligentes
En el plano de la infraestructura, el gerente de Adeera detalló que actualmente existen unos 15 millones de medidores eléctricos instalados en el país y que el objetivo del sector es avanzar, en un plazo de diez años, en su recambio por dispositivos digitales inteligentes.
Estos nuevos equipos permiten medir el consumo prácticamente en tiempo real y habilitan esquemas de señales económicas que premian a los usuarios que utilizan la energía en horarios de menor demanda, cuando el costo del sistema es más bajo. La propuesta contempla el recambio de alrededor de un millón y medio de medidores por año.
Sin embargo, el proceso implica un esfuerzo económico significativo. Mientras que un medidor tradicional tiene un costo estimado de entre 25 y 30 dólares, uno digital inteligente se ubica en torno a los 70 dólares, lo que obliga a planificar cuidadosamente las inversiones y su modalidad de implementación.
Un plan nacional para los meses críticos
En paralelo, el Gobierno nacional puso en marcha el “Plan de Contingencia y Previsión para meses críticos del período 2024/2026”, que incluye incentivos para generadores térmicos, acuerdos de intercambio energético con Brasil y Paraguay, y programas de gestión de demanda dirigidos a grandes usuarios.
La emergencia energética, que rige hasta el 9 de julio de 2026, enmarca este tipo de iniciativas y refuerza la idea de que el sistema enfrenta un desafío extraordinario frente a la escalada del consumo en días de altas temperaturas.
Adeera y sus empresas asociadas, entre ellas Edesal, buscan sumar a la ciudadanía a ese esfuerzo a través de campañas de información y recomendaciones concretas para aliviar la presión sobre la red.
El aire acondicionado, en la mira del consumo
Uno de los puntos señalados durante la actividad fue el peso del aire acondicionado en la factura eléctrica y en la demanda general del sistema. Se recordó que este electrodoméstico es el que más energía consume en los hogares y que su uso intensivo, en simultáneo, suele generar los picos de demanda más altos del verano.
En ese sentido, se recomendó fijar la temperatura del equipo en 24 grados, mantener puertas y ventanas cerradas mientras está encendido y utilizarlo solamente en ambientes efectivamente habitados, evitando un uso innecesario. Estas medidas, remarcaron, ayudan tanto a reducir el consumo individual como a mitigar la carga sobre el sistema eléctrico en días de extremo calor.
Un recurso costoso que debe ser cuidado
Como cierre, los expositores insistieron en que la energía eléctrica, aunque resulte cotidiana y aparentemente siempre disponible, es un recurso costoso y finito desde el punto de vista de la infraestructura necesaria para producirla y llevarla hasta cada hogar.
En este escenario, el llamado a la responsabilidad de los usuarios se vuelve un componente central de la estrategia para atravesar los meses de mayor demanda. El desafío será combinar inversiones en modernización, planes de contingencia y cambios de hábito en la vida diaria para garantizar un servicio sostenible y reducir el impacto de la emergencia energética en todo el país.