Francia

Los estudiantes rechazan las concesiones de Macron y mantienen las protestas en Francia

El Gobierno anunció cambios en el ingreso universitario, nuevas plazas y fondos para infraestructura educativa, pero las organizaciones consideraron insuficientes las medidas. Convocaron a nuevas movilizaciones para el 31 de octubre y el 5 de noviembre.

El Gobierno francés presentó un paquete de medidas para intentar contener una protesta estudiantil que lleva más de cinco semanas, pero las organizaciones juveniles decidieron mantener la presión en las calles.

Después de una reunión con el primer ministro Sébastien Lecornu, representantes secundarios y universitarios reconocieron algunos avances, aunque consideraron insuficiente la respuesta y ratificaron las movilizaciones previstas para el 31 de octubre y el 5 de noviembre.

La crisis comenzó en el sistema educativo, pero con el paso de las semanas se amplió hacia reclamos por el costo de vida, los servicios públicos y la situación económica. Sindicatos y sectores vinculados con los chalecos amarillos también anunciaron nuevas protestas.

Las medidas que anunció el Gobierno

Los ministros de Educación Nacional, Édouard Geffray, y de Enseñanza Superior, Philippe Baptiste, detallaron una batería de cambios que busca responder a algunos de los principales reclamos.

Uno de los ejes será Parcoursup, la plataforma utilizada para el ingreso a la educación superior y cuestionada desde hace años por organizaciones estudiantiles.

Para 2027 se prometieron modificaciones destinadas a aumentar la transparencia de los procesos de selección y exigir mayores explicaciones a las instituciones sobre determinados rechazos.

El Gobierno también planteó avanzar hacia una transformación más profunda y eventualmente reemplazar el actual sistema en 2028, luego de una discusión parlamentaria y del trabajo de una comisión específica.

Los estudiantes reclaman directamente su eliminación.

“Es una primera etapa”, plantearon desde las organizaciones juveniles, aunque remarcaron que todavía esperan medidas sobre el número de vacantes universitarias y el financiamiento del sistema.

Más lugares y fondos para edificios

El Ejecutivo anunció además la creación de 15.000 nuevas plazas en la educación superior.

De ese total, 10.000 estarán destinadas a formaciones técnicas superiores, otras 4.000 a institutos universitarios tecnológicos y aproximadamente 1.000 a carreras vinculadas con la salud.

También se dispusieron 4.000 millones de euros en préstamos para renovar edificios escolares y otros 1.000 millones para infraestructura universitaria.

Las organizaciones cuestionaron que parte de ese dinero sea otorgado mediante préstamos que posteriormente deberán devolver las administraciones responsables.

En materia de becas, el Gobierno anunció que los montos vinculados con criterios socioeconómicos comenzarán a actualizarse según la inflación.

Menos alumnos en algunas aulas

Otra decisión apunta al tamaño de los cursos.

A partir del ciclo 2027, las clases del primer año de bachillerato en establecimientos considerados prioritarios tendrán un máximo de 28 estudiantes. El objetivo oficial es extender posteriormente la reducción a más instituciones.

El paquete supone la primera respuesta política amplia desde que las protestas estudiantiles comenzaron a mediados de septiembre.

Sin embargo, las organizaciones aseguran que el problema de fondo sigue siendo la falta de recursos.

Una parte del movimiento reclama un plan adicional de 10.000 millones de euros para educación secundaria y superior, una cifra muy superior a las concesiones presentadas hasta ahora.

Las protestas continuarán

Tras el encuentro en Matignon, los representantes estudiantiles dejaron claro que no consideran cerrada la discusión.

La organización Les Lycéens! confirmó su participación en la jornada del sábado 31 y en la movilización nacional del 5 de noviembre, mientras otros espacios juveniles también llamaron a continuar con bloqueos y protestas cuando finalicen las vacaciones escolares.

La tensión excede ya al ámbito educativo.

En la movilización nacional del 24 de octubre participaron alrededor de 410.000 personas, según cifras del Ministerio del Interior francés. El Ejecutivo desplegó unos 70.000 policías y gendarmes ante el temor de nuevos disturbios.

Macron anticipó otro fin de semana difícil

Emmanuel Macron reconoció que el próximo sábado volverá a representar un desafío para las fuerzas de seguridad.

Durante una visita a Marsella, el Presidente aseguró que se mantendrán los dispositivos especiales y que los recorridos de las marchas buscarán evitar zonas comerciales y sectores céntricos particularmente sensibles.

También pidió evitar una nueva escalada de violencia y sostuvo que el Gobierno intentará responder a los reclamos que considera legítimos mientras garantiza el orden público.

El escenario es especialmente complejo para el Ejecutivo porque cualquier nueva concesión debe compatibilizarse con un presupuesto condicionado por una deuda pública cercana al 120% del PBI y por la falta de una mayoría estable en la Asamblea Nacional.

Las medidas educativas consiguieron abrir una negociación que hasta ahora no existía, pero no alcanzaron para detener las protestas.

Francia llega así a otra semana decisiva, con el Gobierno intentando transformar las concesiones en una salida política y un movimiento estudiantil que, por ahora, mantiene una posición clara: seguirá en las calles.

Te puede interesar