Salud y gestión provincial
Obra clave en marcha: el Gobierno termina el primer Centro de Deshabituación de la provincia
El Gobierno de San Luis retomó la obra del primer Centro de Deshabituación del Consumo Problemático y Adicciones de la provincia, ubicado en La Toma. Este miércoles, el gobernador Claudio Poggi firmó el decreto de adjudicación para su finalización, con una inversión superior a $1.300 millones y un plazo de ejecución de 350 días, con fecha estimada de finalización en noviembre del próximo año.
La infraestructura —financiada originalmente por Nación y paralizada a fines de 2023— forma parte de una estrategia integral que articula prevención, asistencia y persecución del narcotráfico. “Es necesario, imprescindible, no esconder el tema bajo la alfombra, sino abrirlo y enfrentarlo”, afirmó Poggi durante una recorrida por el predio, sobre la ruta Nº 10 Norte.
El proyecto se suma al Centro de Prevención y Asistencia a las Adicciones (CPAA) de la ciudad de San Luis, inaugurado en 2024, y al CPAA de Villa Mercedes, anunciado para emplazarse junto al Hospital ‘Dr. René Favaloro’ en construcción. “Decidimos abordar los consumos problemáticos con responsabilidad y cercanía”, señaló el mandatario, al justificar la ampliación de la red provincial.
La directora de Obras de Arquitectura y Viviendas, Marina Ortiz, detalló que el complejo tendrá 1.700 m² en dos bloques:
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Administración y servicios: admisión, recepción, consultorios, comedor, cocina, despensa y un SUM.
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Internación: 15 habitaciones, enfermería y sanitarios diferenciados por género.
El predio incluirá además un polideportivo de 700 m² con vestuarios, consultorios de revisión médica y área de rehabilitación física y recreativa. La obra gruesa está finalizada y resta completar terminaciones, instalaciones y mobiliario, con calefacción y refrigeración individuales, paneles solares para agua caliente y cocina industrial.
Para Darío Pantano, director provincial de Prevención y Asistencia en Adicciones, el centro permitirá cerrar el circuito de tratamiento: “Hasta ahora, la respuesta era ambulatoria; con internación controlada acompañaremos a quienes no pueden sostener la abstinencia fuera de un entorno terapéutico”. El modelo prevé estancias de 3 a 9 meses, con terapias psicológicas, talleres ocupacionales, deporte y reinserción social.
La ministra de Salud, Teresa Nigra, remarcó el impacto sanitario y familiar: “Derivar fuera de la provincia implicaba desarraigo; ahora podremos asistir cerca del entorno y con equipos propios”.