Inseguridad
Brutal ataque en Villa Mercedes: imputan por intento de homicidio a un joven que casi mata a su hermana
El episodio fue tan violento como desconcertante. La noche del domingo, en una vivienda del barrio Villa Celestina de Villa Mercedes, Jessica Janet Salinas se despertó sobresaltada: sentía una fuerte presión en el cuello que no la dejaba respirar ni moverse. Cuando abrió los ojos, vio que quien intentaba estrangularla era su propio hermano, Marcelo Leonel Salinas.
Según relató la mujer de 35 años, el ataque ocurrió pocas horas después de haber compartido con él y el resto de la familia un almuerzo en la costanera, “lo más bien”, sin discusiones ni conflictos previos. De un momento a otro, ya en su casa, el joven de 26 años la golpeó con trompadas, intentó ahorcarla y la hirió con vidrios de una botella rota, apuntando principalmente a su cuello, mientras le repetía que la iba a matar.
La mañana de este martes, Marcelo Salinas fue trasladado a los tribunales de Villa Mercedes para la audiencia de formulación de cargos ante la fiscal de Instrucción N° 5, Gisela Milstein. La funcionaria lo imputó por “homicidio doblemente calificado por ensañamiento y alevosía en grado de tentativa” y adelantó a la jueza de Garantía N° 3, Natalia Pereira Cardini, que solicitará cuatro meses de prisión preventiva.
Por el momento, el pedido de encarcelamiento quedó en suspenso, luego de que la defensora oficial N° 3, Cecilia Mithiaux, reclamara una prórroga de ocho días del arresto para interiorizarse en el expediente y definir una estrategia. En la audiencia, la defensa cuestionó la calificación legal y la gravedad del hecho, al sostener que el tenor de las lesiones no permitiría hablar de intento de homicidio ni de dolo, es decir, intención de matar, extremos que —según planteó— no estarían probados.
La fiscal, en cambio, enumeró una serie de elementos que complican al imputado. Además del testimonio de la víctima, el Ministerio Público cuenta con declaraciones de varios vecinos que vieron a Salinas ingresar al domicilio de su hermana y luego salir en estado de exaltación, con el torso desnudo y manchas de sangre en el cuerpo, chocando todo a su paso.
Durante una inspección realizada en la vivienda de Italia 2078, en la esquina con Paul Harris —donde ocurrió la agresión—, Milstein y efectivos del Departamento Homicidios secuestraron, entre otros elementos, la remera que el sospechoso llevaba puesta al llegar a la casa y que dejó allí cuando huyó del lugar.
El relato de Jessica acentúa el carácter inexplicable del ataque. La mujer refirió que al mediodía del domingo había estado reunida en el parque Costanera Río V con toda la familia, incluido Marcelo. Reconoció que consumieron alcohol, pero aclaró que no hubo discusiones ni situaciones de tensión que anticiparan lo que sucedería después.
De regreso en su vivienda, se dirigió directamente a su habitación, ubicada al fondo de la casa que antes pertenecía a su abuela, y se acostó a dormir. Cerca de las 19:20 despertó con una fuerte compresión en el cuello, sin aire y sin reacción. En medio del desconcierto, pudo identificar a su hermano, que la ahorcaba, le pegaba y luego rompió una botella al costado de la cama para cortarla en distintas partes del cuerpo.
“La víctima reconoce que nunca hubo una discusión. Dijo que estuvieron almorzando horas previas al ataque y no habían tenido ningún problema en particular. El imputado tampoco le manifestó una razón puntual, simplemente le decía que la iba a matar”, contextualizó la fiscal durante la audiencia.
Jessica mencionó que la única agresión anterior por parte de Marcelo había ocurrido “hace varios años”, en un episodio que la familia decidió no denunciar y que no tuvo la gravedad de esta última embestida. Esta vez, pese a las lesiones y la pérdida de sangre, la mujer logró zafarse.
Tras el ataque, el joven se quitó la remera, pero aún tenía restos de sangre en el pecho. Su hermana, ensangrentada y con una hemorragia difícil de controlar, cayó al piso y dejó el suelo manchado. Al ver al agresor salir por el pasillo de la casa, con el torso descubierto y manchado de rojo, algunos vecinos sospecharon que algo grave había ocurrido y entraron a auxiliarla.
Los testigos llamaron de inmediato a una ambulancia del Sempro. Cuando el móvil sanitario arribó al lugar, el equipo médico estabilizó a Jessica y la trasladó de urgencia al Hospital “Juan Domingo Perón”, donde permaneció internada hasta la medianoche de este lunes. Actualmente, se recupera en su domicilio. Ese punto fue utilizado por la defensa para insistir en que la entidad de las lesiones no encuadra en un intento de homicidio.
En paralelo, otro vecino que vio a Marcelo huir por calle Italia lo siguió en moto mientras alertaba a la Policía. Minutos después, patrulleros de la División de Respuesta Inmediata Motorizada (DRIM) montaron un operativo y, tras recorrer las calles Ministro Berrondo, Rafaini, Carlos Pellegrini y avenida Presidente Perón, lograron interceptarlo en las inmediaciones de Leandro Alem, cerca de la estación de servicio Casale.
Ahora, la causa entra en una etapa clave. El miércoles de la próxima semana, la jueza de Garantía deberá resolver si mantiene la imputación por homicidio doblemente calificado en grado de tentativa y si hace lugar al pedido de prisión preventiva. En esa decisión pesarán los informes médicos de la víctima, los testimonios de los vecinos, las pericias en la escena del hecho y la evaluación del riesgo procesal.
Mientras tanto, Jessica intenta recomponerse del ataque y la investigación judicial busca dar una respuesta a la pregunta que aún nadie puede contestar: qué desató la violencia de Marcelo Salinas en una tarde que, pocas horas antes, parecía transcurrir en absoluta normalidad familiar.