Salud

La tecnología que busca eliminar el ruido del dentista y reducir la ansiedad dental

Investigadores japoneses desarrollan nuevos diseños de tornos capaces de disminuir el sonido agudo que genera temor en millones de pacientes. El proyecto combina simulaciones aeroacústicas y análisis psicológicos para transformar la experiencia en el consultorio.

Para muchas personas, la visita al dentista no empieza en el sillón, sino antes: cuando recuerdan el sonido agudo y metálico del torno. Ese ruido, que puede sentirse como un zumbido dentro de la cabeza, es uno de los principales disparadores de la ansiedad dental, una fobia que lleva a miles de pacientes a evitar controles, postergar tratamientos y comprometer su salud bucal.

Con el objetivo de abordar este problema desde la ciencia, un equipo de investigadores de la Universidad de Osaka, junto con especialistas de la Universidad de Kobe y la Universidad Nacional Cheng Kung, inició un estudio destinado a rediseñar los taladros dentales para que sean significativamente más silenciosos. La iniciativa se presenta esta semana en la Sexta Reunión Conjunta de la Sociedad Acústica de Estados Unidos y la Sociedad Acústica de Japón, en Honolulu.

Según explica el dentista e investigador Tomomi Yamada, uno de los impulsores del proyecto, la ansiedad que provoca el torno no se debe solo a su volumen, sino a la calidad del sonido. El chirrido que alcanza frecuencias cercanas a los 20 kilohercios es especialmente molesto para los pacientes más jóvenes, que perciben estos ruidos como más fuertes y desagradables debido a una mayor sensibilidad auditiva.

Para comprender cómo se genera el ruido, los investigadores recurrieron a la supercomputadora insignia de Japón y realizaron simulaciones aeroacústicas de alta complejidad. Analizaron el flujo de aire interno y externo de los taladros, que funcionan con aire comprimido y alcanzan velocidades superiores a las 320.000 revoluciones por minuto. Los modelos permitieron visualizar cómo interactúa el aire con la geometría interna del dispositivo y qué factores influyen en la creación del sonido.

El hallazgo principal fue contundente: reducir el volumen del ruido no es suficiente. Lo determinante, según Yamada, es modificar la “calidad” del sonido para que resulte menos penetrante y genere menor respuesta fisiológica y psicológica en el paciente. Esto llevó al equipo a trabajar en la optimización de las cuchillas y en el diseño del puerto de escape del aire, buscando disminuir la vibración y suavizar el tono sin afectar el rendimiento del instrumento.

Los especialistas también realizaron pruebas con niños y adultos, donde confirmaron que la percepción del sonido dental varía según la edad. Para los investigadores, esta diferencia auditiva demuestra que el miedo infantil no es solo emocional: también es sensorial, lo que refuerza la necesidad de crear dispositivos más amigables.

La próxima etapa del proyecto apunta a colaborar con fabricantes dentales para avanzar en prototipos, ensayos de durabilidad y pruebas regulatorias. El desafío, advierte Yamada, será equilibrar silencio, precisión y seguridad: “Un taladro más silencioso no sirve de nada si no puede hacer su trabajo”, resume.

Si la tecnología prospera, podría marcar un antes y un después para millones de pacientes que sufren ansiedad dental y que, por primera vez, podrían entrar al consultorio sin temerle al sonido del torno.

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