Premio Nobel
La hija de María Corina Machado recibió el Nobel de la Paz en Oslo
La ceremonia del Premio Nobel de la Paz en el Ayuntamiento de Oslo tuvo este miércoles un fuerte contenido político y simbólico. La galardonada, la líder opositora venezolana María Corina Machado, no pudo estar presente por las restricciones y amenazas que pesan sobre ella en su país, y fue su hija, Ana Corina Sosa, quien recibió el reconocimiento en su nombre.
El acto estuvo marcado por un mensaje directo del Comité Noruego del Nobel al gobierno de Nicolás Maduro. Desde el estrado, se reclamó que se respete la voluntad popular expresada en las urnas en Venezuela, lo que desató una ovación entre los presentes, entre ellos el rey Harald, la reina Sonja y distintos jefes de Estado latinoamericanos.
Machado fue distinguida el 10 de octubre por su “incansable” defensa de la democracia frente a lo que el Comité definió como un gobierno “brutal”. La dirigente, de 58 años, vive desde hace más de un año en la clandestinidad, especialmente luego de denunciar fraude en las elecciones presidenciales de julio de 2024. Sobre ella pesa, además, una prohibición de salida del país que se prolonga desde hace una década.
Horas antes de la ceremonia, el Instituto Nobel Noruego difundió un comunicado titulado “María Machado vendrá a Oslo”, en el que aclaró que la líder opositora “se encuentra bien” y está en camino a Noruega, aunque no llegaría a tiempo para participar del acto oficial. En un audio difundido por la institución, Machado afirma: “Estaré en Oslo, estoy de camino a Oslo ahora mismo”, sin precisar desde dónde realizaba la llamada.
Ante la imposibilidad de asistir, la representación quedó en manos de su hija, Ana Corina Sosa, quien recibió el diploma y la medalla y leyó un discurso preparado por su madre. El director del Instituto Nobel, Kristian Berg Harpviken, recordó que existe una larga tradición de que familiares cercanos participen en nombre de los ganadores que no pueden estar presentes, como ocurrió recientemente con la activista iraní Narges Mohammadi y el bielorruso Ales Bialiatski, ambos encarcelados al momento de sus respectivas ceremonias.
En el mensaje leído por su hija, Machado subrayó que el premio “tiene un profundo significado, no solo para Venezuela, sino para el mundo”. Recalcó que la distinción “recuerda que la democracia es esencial para la paz” y que las sociedades deben estar dispuestas a defenderla. “Si queremos la democracia, debemos estar preparados para luchar por la libertad”, afirmó.
“La libertad se conquista cada día, siempre que estemos dispuestos a luchar por ella. Por eso la causa de Venezuela trasciende nuestras fronteras”, sostuvo la líder opositora en el texto. “Un pueblo que elige ser libre no solo se libera a sí mismo, sino que contribuye a toda la humanidad”, agregó, en uno de los pasajes más aplaudidos del discurso.
Durante la ceremonia, un gran retrato de Machado, sonriente, presidió el salón del Ayuntamiento de Oslo, simbolizando su ausencia forzada y el reconocimiento internacional a su figura. La imagen se convirtió en el telón de fondo de una ceremonia que combinó el protocolo tradicional del Nobel con un fuerte mensaje político sobre la situación venezolana.
Tras la entrega del premio, la expectativa se centra ahora en el eventual arribo de Machado a Oslo y en el impacto que el reconocimiento pueda tener tanto en la presión internacional sobre el gobierno de Maduro como en el ánimo de la oposición venezolana, que busca reordenarse tras las denuncias de irregularidades en las últimas elecciones presidenciales.