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El show de Bad Bunny en el Super Bowl 2026 llevó Puerto Rico al centro del escenario

En el Levi’s Stadium de Santa Clara, el artista puertorriqueño encabezó un halftime íntegramente en español, con guiños a su identidad cultural, invitados sorpresa y un mensaje de resiliencia que atravesó la puesta en escena.

Bad Bunny convirtió el show de medio tiempo del Super Bowl 2026 en una postal de Puerto Rico proyectada al mundo. La actuación arrancó con una puesta de impronta local —campos de caña, referencias a la cultura jíbara, partidas de dominó y hasta un puesto de piraguas— y marcó el tono de un espectáculo pensado como celebración, pero también como declaración de identidad.

En los primeros minutos, el artista encadenó hits de reggaetón con una dinámica de recital de estadio. Sonaron “Tití me preguntó” y “Yo perreo sola”, mientras el escenario mutaba hacia una “fiesta de barrio” que combinó baile, estética caribeña y una narrativa visual centrada en la vida cotidiana puertorriqueña. En ese tramo apareció Cardi B como invitada, sumando potencia a un segmento diseñado para el impacto masivo.

La presentación incluyó un pasaje que funcionó como homenaje explícito a los artistas que abrieron el camino de la música urbana boricua, con un guiño musical a “Gasolina”, de Daddy Yankee, antes de avanzar hacia un repertorio con arreglos y climas más variados.

Bad Bunny se dirigió al público en español y reforzó el carácter personal del momento: se presentó con su nombre completo y dejó un mensaje de confianza y superación. La narrativa del show también dio espacio a colaboraciones y cruces de géneros. Lady Gaga irrumpió para interpretar su parte en “Die with a Smile”, con una banda de salsa y un vestuario que incorporó un detalle inspirado en la flor nacional de Puerto Rico, mientras el anfitrión aprovechó para un cambio de vestuario y regresó con un look clásico de salsero.

El tramo siguiente sostuvo el pulso latino con “Baile Inolvidable” y “NuevaYol”, en un set ambientado como celebración comunitaria. La producción sumó figuras y símbolos de la diáspora puertorriqueña, reforzando la idea de pertenencia más allá del territorio.

Uno de los momentos más cargados llegó con la participación de Ricky Martin. La escena trasladó el foco hacia una lectura más social: imágenes asociadas a apagones y a la crisis de la red eléctrica dieron paso a una interpretación de “El apagón”, en clave emotiva, con referencias al huracán María y a las consecuencias que aún marcan la vida diaria en la isla.

En el cierre, Bad Bunny levantó una bandera de Puerto Rico en rojo, blanco y azul celeste —un guiño a la simbología independentista— y remató con un mensaje de unidad, amor y pertenencia. El final, con “DtMF”, lo mostró saliendo del estadio acompañado por percusión tradicional, como si el halftime se despidiera con sonido de calle y de plaza.

La actuación, de unos 13 minutos, destacó además por una decisión central: Bad Bunny cantó completamente en español, reafirmando la potencia global de su música sin necesidad de traducción. El show fue leído como un hito para la representación latina en el evento deportivo más visto de Estados Unidos, en un momento de máxima exposición para el artista tras el impulso reciente de su carrera y la consolidación de su perfil internacional.

Más que una sucesión de éxitos, el halftime de 2026 funcionó como una puesta con relato: Puerto Rico como origen, como identidad y como mensaje. Y, sobre todo, como un escenario que, por una noche, ocupó el centro de la cultura pop global.

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