Justicia

Los chats previos al crimen que complican a Brisa Brizuela en el caso Maxi Chávez

En el juicio por el homicidio de Maximiliano Chávez, una prima de la acusada declaró que Brisa Brizuela era agresiva y dominaba la relación. Ante el tribunal, se leyeron mensajes de WhatsApp enviados minutos antes del hecho: “tengo ganas de matarlo, posta”, escribió.

El debate oral por el asesinato de Maximiliano Chávez sumó este lunes un testimonio que impactó en la sala y volvió a poner el foco en lo ocurrido el 21 de diciembre de 2024, en el barrio La Ribera, en Villa Mercedes. R.O., prima de Brisa Gianella Brizuela —la joven imputada por el crimen— declaró ante el tribunal y describió a la acusada como una persona “muy agresiva” y con una marcada tendencia a la confrontación.

La testigo sostuvo que, por el carácter de su prima, ella misma la evitaba en situaciones de tensión. “Es como otro nivel”, dijo al explicar que Brizuela “sabía pelear” y no tenía límites en sus reacciones. En su declaración, también afirmó que la acusada trataba mal a Chávez y que, en la convivencia, imponía decisiones sin margen para la discusión.

En ese contexto, durante la audiencia se incorporaron mensajes de WhatsApp que, según la acusación, fueron enviados por Brizuela a su prima minutos antes del homicidio. En el intercambio, que giraba en torno a una transferencia de dinero por la cuota de un préstamo, aparecieron frases que el Ministerio Público considera relevantes para reconstruir el clima previo al ataque.

“Me dan ganas de matarlo, posta”, escribió la imputada, de acuerdo con la lectura realizada en el juicio. Minutos después, reforzó el tono del mensaje con otra frase que también quedó expuesta ante el tribunal: “Este culi… se hace el loco, lo voy a ca… matando. Después te cuento bien”. La referencia, según la testigo y la acusación, era hacia Maximiliano Chávez.

R.O. explicó que, si bien no tenía trato cotidiano con la pareja, había observado episodios en los que Brizuela descalificaba a la víctima y fijaba condiciones. Como ejemplo, relató que la acusada le marcaba a Chávez cuándo podía salir y cuándo debía quedarse al cuidado del hijo de ambos. Consultada sobre si alguna vez escuchó de Brizuela que Chávez la hubiera agredido, respondió que no.

La jornada dejó, además, un perfil de vínculo atravesado por discusiones frecuentes y una dinámica asimétrica, según el relato de la testigo: él evitaba responder y ella insistía en la confrontación. Para la fiscalía, esa combinación ayuda a contextualizar el hecho que terminó con una puñalada mortal.

El juicio continúa con la recepción de nuevos testigos y la incorporación de más evidencia. En las próximas audiencias, las partes buscarán consolidar su reconstrucción de lo ocurrido antes, durante y después del ataque, mientras el tribunal avanza hacia la definición de responsabilidades penales.

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