Transporte
Uber empezó a operar en Villa Mercedes y reavivó la tensión con taxis y Municipio
Uber comenzó a funcionar en Villa Mercedes y lo hizo con una postal conocida en otras ciudades: la aplicación activa, los autos circulando y el debate institucional corriendo detrás. Pese a la advertencia previa de la Municipalidad, desde el miércoles 11 de febrero el servicio ya opera de hecho, sin anuncio oficial, pero con viajes que los propios vecinos pudieron solicitar y completar.
La llegada de la plataforma abre un frente doble. Por un lado, el Concejo Deliberante discute una ordenanza para encuadrar el funcionamiento y definir reglas claras en un mercado que hoy aparece desregulado. Por otro, el Ejecutivo municipal intenta evitar un conflicto abierto con los taxistas y remiseros, un sector que mira la irrupción de la app como una amenaza directa a su trabajo y a la estructura vigente.
Mientras tanto, el servicio se instaló en la calle. Los valores, que varían según demanda y horario, muestran una diferencia que explica la adopción rápida por parte de usuarios: un recorrido entre puntos estratégicos, como el barrio La Ribera y la zona de la Calle Angosta, aparece con precios promedio sensiblemente inferiores a los de un taxi o remise tradicional. En trayectos cortos dentro del casco urbano, algunos viajes se ofrecen por montos mínimos que generan sorpresa y aceleran la comparación.
El fenómeno no se limita al consumo. La aplicación mantiene abierto el registro para incorporar conductores con autos y motos, lo que suma un componente social en un contexto donde muchas personas buscan alternativas de ingresos. Esa dinámica —más oferta, más disponibilidad y tarifas promocionales— suele ser el combustible inicial en las primeras semanas de desembarco.
Con la app ya en movimiento, la discusión central queda planteada: cómo ordenar un servicio que ya es parte de la realidad cotidiana sin romper el equilibrio de un sistema que, hasta ahora, se sostuvo sobre licencias, habilitaciones y controles municipales. En las próximas horas, se espera que el Municipio defina una postura operativa y que el Concejo acelere definiciones, en un escenario donde la calle suele marcar el ritmo antes que la normativa.