2026-03-04

Economía

Las empresas prevén subas salariales del 22% en 2026 y vuelven a planificar

Un relevamiento de Mercer anticipa que el presupuesto anual de aumentos salariales para 2026 se ubica en 22%, en línea con la inflación que estiman las compañías. También muestra menos ajustes fragmentados y un giro hacia criterios combinados para definir incrementos.

Las empresas que operan en la Argentina proyectan para 2026 aumentos salariales en torno al 22%, un nivel que se mantiene alineado con la inflación estimada por las propias organizaciones para el mismo período. El dato surge de la primera edición 2026 del informe TISA (Tendencias de Incrementos Salariales en Argentina), elaborado por Mercer.

El relevamiento marca que la mediana del presupuesto anual de incrementos se ubica en 22% en la mediana de mercado. En paralelo, las proyecciones privadas relevadas por la consultora sitúan la inflación esperada en 20,6%, una brecha acotada que refuerza la idea de un escenario de mayor previsibilidad relativa frente a años de alta volatilidad.

Además de los números, el informe pone el foco en un cambio de dinámica: el 57% de las organizaciones combina múltiples criterios —mercado, inflación y desempeño— para definir sus incrementos. En términos de gestión, el indicador sugiere que la política salarial empieza a despegarse de una respuesta automática a los precios para integrarse con mayor claridad a la planificación del negocio.

El estudio también muestra que las proyecciones se mantienen alineadas entre multinacionales y compañías de capital local, un punto relevante en un mercado laboral donde los comportamientos suelen diferir según el tamaño y la estructura de cada organización.

Otro dato que aparece como señal de transición es la frecuencia de los aumentos. El 35% de las empresas prevé otorgar entre uno y dos incrementos durante el año, mientras que un 31% estima aplicar tres ajustes salariales. Esa distribución refleja una reducción de la fragmentación que fue característica en períodos de mayor inestabilidad.

En ese marco, el área de Recursos Humanos reordena prioridades. El informe destaca estrategias que apuntan a una remuneración diferenciada por habilidades y roles, la redefinición de beneficios y el fortalecimiento de incentivos de corto plazo, en línea con objetivos de atracción y retención de talento.

“Nuestro reporte confirma que la política salarial dejó de responder exclusivamente a la dinámica inflacionaria para integrarse nuevamente a la planificación del negocio”, señaló Mercedes Bernardi, principal de Mercer, al presentar el trabajo.

Con estas proyecciones, 2026 aparece para muchas organizaciones como un año donde el debate salarial buscará equilibrar inflación, competitividad y desempeño, con menos movimientos dispersos y más decisiones ancladas en presupuestos. Para trabajadores y gremios, el dato no es menor: anticipa negociaciones con un piso de referencia más definido y un mercado que vuelve a medir, con lupa, productividad y talento.

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