2026-03-16

Economía global

La guerra en Oriente Medio paraliza Ormuz y empuja el petróleo por arriba de US$100

La escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán impacta de lleno en el mercado energético: el tráfico de petroleros en el Estrecho de Ormuz cayó a mínimos y hubo nuevos ataques en Emiratos, incluido Dubái. El temor es que el shock de oferta se traduzca en más inflación y menor actividad.

El temor a una crisis energética global volvió a instalarse esta semana con un dato que, en la jerga del mercado, se lee como señal de alarma: el Estrecho de Ormuz —paso clave para la salida de crudo desde el Golfo— opera con una circulación fuertemente alterada y con episodios de riesgo que ya no se limitan al mar. En paralelo, el precio del Brent se mantuvo por encima de los US$100 y llegó a rozar los US$120 en jornadas de máxima tensión.

El cuello de botella es concreto. Según datos de seguimiento de buques citados por Reuters, el tránsito de petroleros por Ormuz cayó a apenas cuatro embarcaciones el 1° de marzo, frente a un promedio de 24 por día desde enero. En ese marco, un viaje reciente de un buque hacia un puerto emiratí para cargar crudo fue descrito como “raro” por su excepcionalidad en pleno conflicto.

El impacto sobre la oferta también quedó reflejado en las estimaciones internacionales: la Agencia Internacional de Energía (AIE) reportó una caída de 8 millones de barriles diarios en marzo y recortes de producción que llegaron a 10 millones de barriles diarios en distintos países exportadores. Para amortiguar el golpe, los países miembros comenzaron a volcar al mercado reservas por 400 millones de barriles.

A la fragilidad de la ruta marítima se sumó un episodio que elevó el nivel de alerta en el Golfo: el Aeropuerto Internacional de Dubái retomó vuelos tras una suspensión parcial luego de un ataque con dron que provocó un incendio en un tanque de combustible, según informó Reuters. El hecho obligó a desvíos y demoras, y expuso que la escalada también puede impactar sobre nodos logísticos que ordenan el comercio y el turismo global.

La combinación de menor oferta, mayores riesgos operativos y suba del crudo alimenta un escenario conocido: presión sobre costos de transporte, energía y, en cadena, sobre precios finales. En ese marco, analistas y reportes de mercado ya empiezan a advertir que un shock prolongado podría agregar tensión a economías que todavía intentan estabilizarse tras ciclos de inflación y tasas altas.

Con el Estrecho de Ormuz bajo estrés y sin señales claras de desescalada, la gran pregunta es cuánto tiempo puede sostenerse el sistema global con una de sus arterias energéticas funcionando a cuentagotas. Y, sobre todo, quién pagará primero la factura: si los Estados a través de reservas, las empresas con mayores costos logísticos o los consumidores con nuevos aumentos.

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