Fallo judicial

Llevó a su perra a bañar y la veterinaria deberá pagarle $17 millones por su muerte

La Justicia civil de Mar del Plata condenó a un local veterinario por la muerte de “Juanita”, una bulldog francés de 7 años que había ingresado para un servicio de higiene. El fallo incluyó una millonaria indemnización y reconoció el daño moral sufrido por su dueña.

Un fallo judicial en Mar del Plata condenó a una veterinaria a indemnizar con más de $17 millones a la dueña de una perra que murió mientras era atendida en el local. La sentencia fue dictada por el Juzgado Civil y Comercial N°12, a cargo del juez Bernardo Diez, y responsabilizó al establecimiento por el fallecimiento de “Juanita”, una bulldog francés de 7 años.

La demanda fue iniciada por la abogada Patricia Stadler, quien había llevado a su mascota a una sucursal de Animalia, sobre avenida Constitución, para un servicio habitual de baño y corte de uñas. Según quedó reconstruido en la causa, la perra ingresó por la mañana en buen estado general, sin signos de enfermedad ni malestar. Horas después, desde el local se comunicaron para avisar que había sufrido una descompensación. Cuando la dueña llegó, el animal ya había muerto.

Uno de los puntos centrales del expediente fue que, aunque las pericias no lograron establecer con exactitud la causa de la muerte, el juez consideró probado un dato decisivo: Juanita estaba sana al ingresar y falleció mientras se encontraba bajo el cuidado del comercio, en el marco de un servicio contratado. A eso se sumaron inconsistencias en las explicaciones brindadas por el establecimiento y la falta de una reconstrucción clara sobre lo ocurrido en los momentos previos al desenlace.

La indemnización fijada asciende a $17.164.000 e incluye no solo el valor económico del animal, sino también el daño moral ocasionado a la dueña. El monto, además, deberá actualizarse con los intereses generados desde 2023, cuando ocurrió el hecho que derivó en la demanda judicial.

El fallo dejó además una señal de fondo sobre la responsabilidad de los servicios veterinarios y el vínculo afectivo con los animales de compañía. Más allá de que no se haya podido determinar con precisión médica qué provocó la muerte, la Justicia entendió que la obligación del local era devolver a la mascota en condiciones seguras. Al no haber ocurrido eso, resolvió condenar al establecimiento y reconocer el perjuicio sufrido por la clienta

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