Justicia
La caída de una bola de espejos en un boliche desató una grave odisea hospitalaria
Lo que comenzó como una salida de fin de semana entre amigos terminó en una secuencia angustiante que, según denuncian los allegados de la víctima, expuso fallas graves tanto en el local bailable como en la atención sanitaria posterior. Una joven de unos 30 años sufrió lesiones en la cabeza durante la madrugada del sábado, luego de que una bola de espejos con su cadena se desprendiera del techo del boliche “In Disco”, en Candelaria, y la golpeara en plena pista.
El hecho ocurrió alrededor de las 5 de la mañana, cuando la mujer se encontraba con amigas y amigos en la zona céntrica del salón. En un primer momento, quienes estaban con ella creyeron que había sido impactada por un balde de champagne, pero poco después advirtieron que lo que se había desplomado era el artefacto de vidrio que colgaba del techo.
Tras el golpe, la joven fue trasladada al baño del local, donde le realizaron curaciones precarias mientras sus acompañantes exigían que fuera llevada al hospital de la localidad. Desde ese momento, según relataron testigos y personas cercanas a la víctima, comenzó una cadena de decisiones que agravó la preocupación de la familia.
De acuerdo con esa versión, en el hospital de Candelaria la primera atención fue insuficiente para la magnitud del cuadro. Los allegados sostienen que, pese al fuerte traumatismo y a los cortes visibles, no fue derivada de inmediato a un centro de mayor complejidad y solo recibió un analgésico antes de ser enviada a su casa.
Pero el cuadro no mejoró. El sábado al mediodía, a raíz de intensos dolores de cabeza, la joven regresó al nosocomio local y fue atendida por otro profesional. Allí, siempre según el testimonio de su entorno, una radiografía detectó una fisura, aunque le indicaron que no era necesario trasladarla al Hospital Central “Ramón Carrillo” porque no presentaba síntomas neurológicos.
La situación cambió recién el domingo, cuando la mujer viajó por sus propios medios a la ciudad de San Luis. En el Hospital del Norte decidieron derivarla al “Ramón Carrillo”, donde una tomografía confirmó la fisura y además detectó un edema cerebral. Según contó uno de sus amigos, en ese centro asistencial les advirtieron que el episodio pudo haber tenido consecuencias mucho más graves.
La indignación de la familia apunta en dos direcciones. Por un lado, cuestionan la atención brindada en el hospital de Candelaria y consideran que hubo demoras y una subestimación del cuadro clínico. Por otro, reprochan la actitud de los responsables del boliche, a quienes acusan de haberse desentendido de la situación después de trasladarla al hospital y dejarla luego en la puerta de la comisaría, cuando la joven decidió radicar una denuncia policial.
El caso ya fue puesto en conocimiento de la Policía y podría avanzar en el ámbito judicial. En paralelo, los familiares también informaron lo sucedido al intendente de Candelaria, José Casas, con el objetivo de que se determine si el local contaba con las habilitaciones municipales y los controles de seguridad correspondientes, incluido el aval de Bomberos.
Ahora, mientras la joven continúa recuperándose, la atención está puesta en dos frentes: la evolución de su estado de salud y las posibles responsabilidades por un episodio que abrió serios interrogantes sobre las condiciones de seguridad del boliche y la respuesta institucional ante una emergencia que pudo terminar en tragedia.